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Vida

14/03/2018 5:17 am ET

¿Las duchas frías ayudan o perjudican nuestra salud?

Muchos aseguran que darse a diario una ducha de agua fría puede tener beneficios para la salud: mejora la circulación, alivia el estrés y aumenta la vitalidad y la lucidez mental son algunas de las ventajas que más le atribuyen a este hábito.

Pero también se dice que puede ayudar a tratar la depresión y la ansiedad, reparar los músculos tras el ejercicio, quemar más grasa o incluso darle un impulso al sistema inmunológico.

¿Hay estudios científicos que lo demuestren? Y de ser así, ¿son esos supuestos beneficios lo suficientemente fuertes como para convencerte de que gires el grifo hacia el otro lado?

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De entrada, lo que está claro es que el agua fría, al contacto con la piel, es un shock para el organismo: el cuerpo reacciona desencadenando una respuesta masiva al estrés, que hace que suba el ritmo cardíaco, aumente la circulación sanguínea y se libere adrenalina.

Por otro lado, a nivel doméstico, una ducha de agua fría es bastante segura y -temblores aparte- no tiene adversos negativos significativos para la salud.

A no ser que tengas una edad muy avanzada o problemas de corazón, en cuyo caso el agua fría podría hacer que te desmayes o sufras un ataque al corazón, matiza el doctor Chris van Tulleken, presentador del programa de la BBC “confía en mi, soy doctor” (Trust me, I´m a doctor).

¿Contra la depresión y la ansiedad?

Aunque todavía no ha habido un experimento clínico que haya utilizado una terapia de duchas frías como parte del tratamiento para la depresión y la ansiedad, algunos expertos creen que puede ayudar.

La teoría detrás de esa idea es que la exposición repetida al agua fría hace que el organismo se vuelva más eficaz a la hora de lidiar con la respuesta al estrés y con todos los cambios químicos y hormonales que las personas con depresión sienten.

También argumentan que adaptarnos a esa exposición repetida al estrés del frío puede ayudarnos a lidiar mejor con el estrés psicológico que suele acompañar a la ansiedad.

En una charla TED de 2013, el triatleta Joel Runyon argumenta desde una perspectiva personal que darse una ducha fría puede cambiar la manera en la que afrontas el miedo y en como lidias con situaciones en las que te sientes incómodo.

Otra hipótesis argumenta que dado el gran número de receptores de frío en la piel, una ducha fría hace que el cerebro reciba una cantidad enorme de impulsos eléctricos desde las terminaciones nerviosas periféricas, que pueden tener unefecto antidepresivo.

¿Para el sistema inmunológico?

Según Chris van Tulleken, por ahora no hay evidencias definitivas sobre este beneficio.

Pero un estudio holandés sobre el efecto de las duchas frías sobre la salud y el trabajo publicado en 2016 en la revista PLOS One halló que una ducha diaria de agua fría resultó en una reducción del 29% en la autoevaluación de enfermedad de los participantes durante los 90 días siguientes a haber adoptado ese hábito.

Durante al menos 30 días consecutivos los individuos debían ducharse con agua fría al final de sus duchas habituales con agua caliente, durante periodos de 30, 60 o 90 segundos, según el subgrupo de estudio.

Los investigadores comprobaron que la duración de la ducha fría no influyó los resultados,así que afortunadamente 30 segundos son suficientes.

El efecto beneficioso más destacado por los voluntarios fue un aumento del nivel percibido de energía, que muchos comparaban con el efecto de la cafeína. De hecho algunos siguieron dándose una ducha final con agua fría más allá del período mínimo de 30 días para el experimento.

Por otro lado, el efecto adverso moderado más reportado fue una sensación persistente de frío en el cuerpo, las manos y los pies.

¿Para el dolor muscular tras el ejercicio?

Muchos atletas son partidarios de los baños en agua fría después del ejercicio.

La teoría detrás de este hábito dice que sumergirse en agua fría reduce el dolor y acelera la recuperación de las pequeñas fisuras en los músculos que genera el ejercicio.

Pero las evidencias científicas sobre si esto funciona o no son ambivalentes.

Algunos estudios dicen que mejora la recuperación pero otros sugieren que puede reducir la capacidad de adaptación de los músculos.

Por otro lado, un estudio de 2014 publicado en Physical Therapy in Sport halló que no había diferencias estadísticas significativas entre darse una sola inmersión breve de contraste, inmersiones breves intermitentes de agua fría y caliente o baños de 10 minutos en agua fría a 6 o 10 grados.

¿De verdad ayudan a quemar grasa?

Esta es una de las creencias más populares sobre las duchas de agua fría: que puede convertir la grasa “blanca” no saludable en grasa “parda” activa y metabólicamente saludable, el tipo de grasa que quemamos para temblar.

Desafortunadamente, dice Tulleken, hay muy pocas evidencias de que eso sea verdad.

¿En conclusión…?

Según el doctor Tulleken, hasta ahora las investigaciones científicas sobre los beneficios de una terapia con duchas frías todavía están en una etapa muy temprana y no hay muchas evidencias conclusivas.

Pero dado que no se han reportado efectos adversos significativos, aparte de sentir frío, ni es algo que cause dependencia, si alguien siente que le funcionan no hay motivo para dejar de hacerlo, sugiere Tulleken.

“Personalmente llevo haciéndolo seis meses y me siento genial”, afirmó.

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6 datos que demuestran que el consumo de cerveza es altamente saludable

Entre otros beneficios puede prevenir la enfermedad de Alzheimer gracias a su alto contenido en silicio.

consumo de cerveza

El consumo moderado de cerveza puede prevenir el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer gracias a su alto contenido en silicio, una sustancia capaz de paliar los efectos neurodegenerativos inducidos por la intoxicación crónica de aluminio en el cerebro.

Ésta es la conclusión de un estudio dirigido por la catedrática de Toxicología de la Universidad de Alcalá de Henares en México, María José González, que se presentó en la jornada de difusión de los resultados del V Simposio Internacional de la Cerveza, celebrada en el Edificio Paraninfo de Zaragoza.

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1.-Esta investigación  pretendía determinar su efecto sobre la toxicidad de aluminio en el cerebro pues al parecer este metal es un factor de riesgo ambiental de la enfermedad de Alzheimer, pero el equipo de investigación demostró que la ingesta de la cerveza tradicional, es decir con alcohol, en dosis moderadamente elevadas, puede revertir la neurotoxicidad del aluminio, debido a su alto componente en silicio.

2.-La investigación analizó también el efecto de esta bebida fermentada sin alcohol. “Ésta también es capaz de contrarrestar el aluminio, pero en menor medida. Porque la cerveza con alcohol tiene más silicio y, además, el alcohol también favorece la acción del mismo”, según señaló la investigadora.

3.-En el caso de la cerveza con alcohol, no obstante, el consumo debe ser moderado, es decir “una caña al día en el caso de las mujeres y el doble en el de los hombres”.

4.-Además el consumo moderado de cerveza tiene también otras ventajas para la salud, ya que, según comentó la investigadora, es una bebida “muy completa”. “Tiene muchas sustancias que son antioxidantes, como los polifenoles, pero además tiene vitaminas, minerales y lúpulo, es decir aporta muchas cosas”, precisó.

5.-El consumo moderado de bebidas fermentadas con un alto contenido de polifenoles, que en el caso de la cerveza proviene de las maltas, en un 70 %, y del lúpulo, en un 30 %, está asociado con “un menor riesgo cardiovascular”, ha comentado.

6.-Precisamente, su investigación se centró en estudiar si esos efectos positivos de la cerveza se producen en parte por la acción de la microbiota intestinal. “Los polifeonoles no son más que compuestos que están en la dieta y que no son digeribles, pero que cuando llegan a estar en contacto con nuestra microbiota intestinal son capaces de crear metabolitos que producen beneficios para la salud”, según indicó. La microbiota intestinal, añadió Moreno, funciona como un órgano, capaz de comunicarse con el resto del organismo mediante estos metabolitos, que llegan en parte por los polifenoles incluidos en la dieta, de ahí que tenga beneficios saludables para el resto del organismo.

Redacción Contexto Diario

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¿Sabías que lavarte la cara diariamente es poco saludable para la piel?

Lavar la cara es una costumbre matutina aceptada, extendida y practicada en todo el mundo.

Lavar la cara es una costumbre matutina aceptada, extendida y practicada en todo el mundo, pero como tantas otras verdades asumidas no conocemos las razones por las cuales lo hacemos.

Cada vez tenemos a nuestra disposición más productos de higiene corporal, pero no los usamos como deberíamos. Hay personas que se lavan demasiado la cara y utilizan todo tipo de productos que acaban por dañar su piel, y otras que siguen usando el jabón de mano convencional para absolutamente todo, pese a que no siempre es el más recomendable.

Estos son los cinco mitos que recoge El Confidencial, que hemos tomado por ciertos y que debemos eliminar si queremos tener una piel más saludable:

1. “Hay que lavarse la cara todas las mañanas”

Es cierto que lavarnos la cara puede ayudarnos a despejar la pesadumbre que suele acompañarnos en los primeros minutos del día, pero no es especialmente saludable en lo que respecta a nuestra piel.

“Tu piel ha estado durmiendo sobre una almohada, está limpia, y no necesita un lavado”, explicó Gervaise Gerstner, dermatólogo de L’Oreal al Wall Street Journal.

El especialista señaló que no es ta mal echarnos un poco de agua fría para terminar de despertarnos, pero si lavamos con esmero la cara todas las mañanas la piel podría resecarse.

A no ser que tengas un problema en la piel, como puede ser el acné, los dermatólogos aseguran que sólo debes lavarte la cara una vez al día: por la noche. Limpiar bien nuestra cara antes de acostarnos sí es importante, porque sirve para eliminar la suciedad y los elementos contaminantes que hemos ido acumulando durante todo el día. Si, además, hemos usado maquillaje, este paso es decisivo.

2. “Hay que frotar la cara para que quede bien limpia”

Ningún problema dermatológico, incluido el acné, los puntos negros o las manchas de la edad, se elimina a base de frotar, como si nuestra cara fuera un plato sucio. Los dermatólogos recomiendan lavarse la cara aplicando el limpiador con nuestras manos, delicadamente, y con movimientos circulares.

Las limpiezas agresivas son un problema especialmente preocupante para las personas con acné, que tienen a frotarse demasiado, lo que acaba agravando el problema.

Para tratar el acné debemos usar ungüentos especiales, que matan las bacterias y absorben la grasa, y cuyos efectos no dependen de la agresividad con la que lavemos nuestra cara.

3. “Los hombres de verdad no usan cremas ni limpiadores”

Es cierto que la piel de las mujeres es más delicada que la de los hombres, pero eso no quiere decir que estos no necesiten cuidados. Lo cierto es que la mayoría de los hombres se lavan la cara sólo con agua, y los que usan algún tipo de limpiador se limitan al jabón de manos, el champú o lo que encuentren en el lavabo o la ducha.

Los hombres, además, no suelen usar crema hidratante, ni protector solar (a no ser que vayan a la playa o la montaña), por lo que su piel se acaba secando más y está más expuesta a las radiaciones solares. Para más inri, uno de los pocos productos cosméticos que los hombres utilizan, el aftershave, suele tener alcohol, lo que irrita aún más la piel.

4. “Después de lavarnos la cara nuestra piel tiene que estar tirante y brillante”

Hay personas que se lavan la ca que casi les duele, tienen la piel tirante y se sienten absolutamente limpios. Y es cierto, la piel está limpia, pero también es más vulnerable a las infecciones y la contaminación. El escozor, el ardor y la irritación, que muchas personas sienten después de lavarse la cara, son una señal de que en realidad le estamos haciendo daño a nuestra piel.

5. “Es bueno lavarse con agua fría para que se cierren los poros”

La realidad es que los poros ni se cierran, ni se abren, así que no hay ninguna necesidad de andar alternando entre agua fría y caliente. Los dermatólogos recomiendan usar siempre agua tibia, que es la única que no va a hacernos daño. El agua demasiado fría o demasiado caliente puede irritar nuestra piel.

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¿Sabía que el olor a viejito sí existe? Conozca todos los pormenores al respecto

La vejez, al igual que el tiempo, no perdona ni siquiera en cómo huele nuestra piel. 

La vejez, al igual que el tiempo, no perdona ni siquiera en cómo huele nuestra piel. Para algunos es desagradable el olor tan particular que encontramos en las personas de la tercera edad. Sin embargo la ciencia explica por qué se ocasiona este olor a viejito en la piel.

Además, esto no tiene nada que ver con la falta de higiene, sino que es un proceso natural de oxidación de la piel. Al paso de los años, la producción de lípidos en la superficie de la piel aumenta, mientras que la capacidad natural de oxidación va decreciendo con el tiempo.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, determinaron que el “olor a viejo” sí existe.

Lo causa el 2-nonelal, una molécula que se genera en la piel al oxidarse de forma natural los ácidos grasos de la barrera lipídica, José María Antón, investigador del CSIC quien además aseguró que el compuesto tiene tan mal olor, que cuando abrieron una cápsula que la contenía, todo “apestaba”.

El científico explica que a partir de los 30-40 años, cuando comienzan a realizarse cambios hormonales producto de la edad, los cuales aumentan la producción de 2-nonenal, haciendo que el cuerpo huela cada vez peor.

Adicionalmente, los investigadores aseguran que para los ancianos es muy dificil detectar este olor por una sencilla razón: a medida que el cuerpo envejece, pierde la capacidad olfativa y por ello, no lo perciben.

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