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Vida

03/03/2018 7:30 pm ET

Cómo lograr la temperatura perfecta para dormir

Son pocos los días del año en los que la temperatura durante la noche es la idónea para dormir. En verano podemos pasarnos horas dando vueltas sobre el colchón como si intentásemos buscar el punto más fresco de la cama. En invierno, las sábanas parecen haber estado manteniendo el frío a la espera de que lleguemos por la noche para que no nos quede otra opción que hacer un bolillo de nuestro cuerpo con la intención de mantener el calor corporal.

Si además compartimos cama, podemos tener casi por garantizado que no nos pondremos de acuerdo con la otra persona sobre las características perfectas: siempre sobra alguna manta para alguno y falta para otro.

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La temperatura de la habitación importa, pero también la del cuerpo

La respuesta a esta pregunta parece bailar algunos grados en el termómetro. Algunos expertos abogan por temperaturas más frescas. Es el caso del doctor Michael Breus, psicólogo especialista en problemas de sueño, que sostiene en su libro que la habitación debe estar entre 15 y 18 grados para un correcto descanso. Otros, como el doctor Ralph Downey, aseguran que la recomendación general establece como correcta una orquilla entre los 18 y los 22 grados.

Las mujeres pierden calor en las extremidades

La sensación térmica también puede cambiar en función de nuestro sexo. “Las mujeres pierden más calor que los hombres por factores como las hormonas, el menor tamaño corporal y por tener una tasa metabólica más baja”, asegura Óscar Sans, miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES) y director médico de AdSalutem Institute Sleep Medicine: “Tienen menos masa muscular (que ayuda a generar calor) y, además, tienden a sentir más frío cuando tienen la menstruación”.

Las mujeres, sin embargo, conservan mejor la temperatura corporal central. Es decir, la del interior del cuerpo. Sans aclara que “la causa de esta diferencia fisiológica podría deberse a razones reproductivas, para mantener mejor el calor de un feto en desarrollo.

El pijama de los niños marca la diferencia

Tampoco es igual la percepción del frío en adultos que en niños. “Ellos tienen más tolerancia a la temperatura externa”, apunta Estivill. “Por eso es muy recomendable que los niños pequeños duerman con pijama manta. Como se mueven mucho durante la noche es normal que se destapen”.

Para intentar luchar contra todos estos factores que nos hacen imposible el descanso y acercarnos lo máximo posible a la temperatura perfecta para dormir, los expertos tienen algunos consejos.

1. Reclame su espacio

Si este tema es un mundo en una sola persona, imagínese multiplicar por dos todas estas variables. Y si además la cama no es suficientemente grande, la experiencia puede llegar a ser bastante incómoda.

Lo mejor que puede hacer es intentar que cada uno tenga su espacio y evitar el contacto humano cuando se dispone a dormir o comprarse una cama más grande. Aunque tampoco hace falta que duerma en el borde de la cama. Una investigación llevada a cabo por el psicólogo y profesor de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) Richard Wiseman concluyó que dormir cerca del otro, además de dar calor lleva a la felicidad: las parejas que duermen a menos de 2,5 centímetros son más felices que las que lo hacen a más de 75 centímetros.

2. Elija bien el colchón

Algunos materiales dan más calor que otros. De hecho, la firmeza del colchón puede ser determinante para encontrar la temperatura perfecta para el descanso. Así lo explica la web SleepLikeTheDead, que se dedica a analizar y puntuar los colchones y almohadas que hay en el mercado: “Debido al hecho de que una persona se hunde un poco en un colchón blando, la cantidad de aire que corre alrededor es menor y aumenta el calor”. Por el contrario, al dormir en un colchón firme, no nos hundimos y percibimos mejor el aire.

3. Examine sus sábanas

La tela de las sábanas es otro cantar: “Hay casi tantos materiales óptimos como personas”, señala el experto del SES. “La seda permite mantener el calor al tratarse de un material aislante, que absorbe la humedad y la evapora. El algodón tiene gran capacidad para absorber humedad del medio circundante y es un material suave y confortable. La fibrahueca son filamentos transpirables que están especialmente preparados para ofrecer una temperatura equilibrada durante el descanso nocturno. La lana, por su parte, ofrece unos filamentos que dificultan el intercambio térmico y mantienen una sensación térmica estable”.

4. Calcetines sí o calcetines no

Por último, hay quien no soporta meterse a la cama si no está descalzo y quien no pega ojo si no tiene los calcetines puestos. El motivo de esto está en nuestro cerebro. “Hay personas a las que les cuesta empezar a dormir, y si les preguntas si tienen frío en los pies, dicen que sí. Y es porque no se ha producido este cambio de temperatura, no se ha enfriado el cerebro lo suficiente y no se han calentado los pies”, indica Estivill.

Para esto precisamente se inventaron las bolsas de agua caliente y otros artilugios, dice este experto: “Una vez que se han calentado los pies, el cuerpo ya no los necesita y es cuando las personas los sacan fuera del edredón o sencillamente se quitan los calcetines”. Según la National Sleep Foundation, cuando nuestros pies están calientes, las venas se dilatan y el calor se expande por todo el cuerpo.

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