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Venezuela

20/12/2017 12:34 pm ET

Trujillanos denunciaron que desatención de autoridades convirtió al estado en un centro anárquico

La noche de este martes la ciudad de Valera convulsiono ante el basurero, malos olores y contaminación que existe en el ambiente, por continuar a la espera que la nueva alcaldesa resuelva, lo que fue un compromiso con la ciudadanía.

A ellos se les sumaron desde el amanecer del miércoles habitantes de los municipios Trujillo y San Rafael de Carvajal, quienes protestan por falta de agua, gas y cajas del Clap.

La situación avanza, tras el poco suministro de gasolina, las intensas colas en diversas estaciones de servicios se registran a medida que transcurren los días, sin ofrecer respuesta clara al pueblo, quienes señalan permanecer hasta cinco horas para abastecer de combustible sus vehículos.

Además el desespero que abunda en los pocos supermercados que venden productos regulados, se presume la situación llegue a un desenlace final incontrolable, de no buscar soluciones a cada una de las situaciones descritas.

Ultimátum

Al consultar algunas personas sobre lo que se registra en parte del territorio trujillano, coinciden estar agotados de la crisis en todos los ámbitos, lo cual está causando que se planifique un efecto más contundente, y ver si de este modo reciben la atención esperada.

Ida Domínguez, perteneciente al municipio San Rafael de Carvajal contó para Caraota Digital, tener cinco meses sin recibir las cajas del Clap, por ello han decidió interrumpir el tráfico automotor, en la autopista Valera – Trujillo, conocida como el eje vial.

Asimismo la señora Romelia Briceño informó que a la falta de las cajas Clap se les suma no contar con agua y menos con gas, por lo tanto advierten que de no llegar algún representante del gobierno con solución inmediata no levantaran la protesta.

Por su parte Evelio Prado manifestó “tengo más de cinco horas en una cola, para echar gasolina a mi carro, no hay, pero espero llegue en algún momento, si me muevo de aquí me quedo en el camino, preguntamos qué sucede y como siempre nadie aporta información”.

Al mismo tiempo Cristina Ruzza quien se encontraba en uno de los pocos supermercado que vende productos regulados en el estado andino preciso “Desde las tres de la mañana estoy aquí, no hay comida, estamos en estado de desespero”.

 

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