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Venezuela

27/04/2019 3:00 pm ET

Las imágenes que retratan la hambruna en Venezuela

Las imágenes hablan por sí mismas. Hace tiempo que el hambre y las enfermedades marcan el devenir de muchos de los venezolanos

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Las imágenes hablan por sí mismas. Hace tiempo que el hambre y las enfermedades marcan el devenir de muchos de los habitantes de Venezuela. En Maracaibo, al noroeste de un país que vive sumido en una tiranía que muchos intentan blanquear, bebés, niños, adolescentes y ancianos luchan cada día por sobrevivir y no dejarse arrastrar hacia el abismo.

Mira el video con las impactantes imágenes de la hambruna en Venezuela

La mortalidad infantil aumentó un 30% en el año 2016 (datos publicados en 2017) y la diarrea y el sarampión están presentes en el país. Según la OMS, alrededor de un millón de venezolanos sufren malaria por el enorme retroceso del sistema sanitario. Y también está presente la difteria, que a pesar de que se erradicó en los noventa, ha reaparecido por las precarias condiciones de salubridad que se viven en la dictadura chavista.

Retrato de la catástrofe humanitaria de la dictadura venezolana

Llegar a Maracaibo es entrar en una especie de zona de guerra. Los habitantes deambulan como fantasmas entre las ruinas de calles desoladas y montones de basura que ellos mismos han de quemar porque ningún servicio público se ocupa de recogerlas.

Pero la capital del estado Zulia, otrora el centro del orgullo petrolero de Venezuela, no es Siria ni Libia. La causa de la ruina de Maracaibo, la segunda ciudad el país, es la descomunal crisis en la que ha hundido al país el régimen chavista, agudizada ahora, aún más, por los cortes en el suministro eléctrico, que obliga a los maracuchos a peregrinar durante horas en busca de agua potable, alimentos y combustible o a quedarse refugiados en sus casas, a la espera de luz para encender el aire acondicionado con que hacer frente a un calor abrasador.

Quemada viva

Angelyn Isabel Romero Guerra era una médico venezolana de 26 años. Fue asesinada por una banda de criminales al intentar hacer una transacción de compra y venta de dólares. Le rociaron gasolina y la quemaron viva. La habían golpeado brutalmente y le dejaron desviado el tabique. Fue hallada en un barrio de familias pobres de Maracaibo, cercano a un arroyo donde varias familias buscaban agua limpia. El cuerpo estaba totalmente carbonizado. Sus familiares tuvieron que identificarla por una prótesis dental.

El drama en toda su crudeza

La miseria es también patente en Caracas, pero el régimen de Maduro destina los recursos que puede a la capital del país para protegerla como una burbuja y evitar que haya estallidos sociales. Si el problema no ocurre en Caracas, es como si no existe. En Maracaibo, en cambio, el drama del chavismo se presenta en toda su crudeza.

Por eso también el régimen se esfuerza por mantenerla aislada, fuera de la vista de los medios independientes. Militares, milicianos y paramilitares armados de los «colectivos» vigilan para impedir el acceso de la prensa a los puntos calientes de la ciudad. Los hospitales están blindados y entrar en ellos sin autorización puede acarrear ser detenido o expulsado, en caso de los periodistas extranjeros.


«Nadie nos escucha ni nos toma en cuenta»
Keliver Chourio, de 26 años, con una grave desnutrición y paralizada por una meningitis que a los once meses dejó secuelas irreversibles en su sistema nervioso. Al lado su madre, Juana, que cree que le habría podido dar una vida mejor si la revolución bolivariana le hubiese dado oportunidades, como prometía. «No se imagina cuántas cartas he mandado a la gobernación y a Miraflores. Incluso viajé en enero a Caracas solicitando una silla de ruedas, medicinas y alguna bolsa de comida mensual, pero nadie nos escucha ni nos toma en consideración. Y tanto que apoyamos a Chávez…», suspira.

Desnutrición y enfermedad

Recorrer los Altos del Milagro es desnudar lo más bajo de la crisis venezolana. En una sola manzana, como desterrados en su propia patria, se ocultan, entre paredes hechas a retazos y techos destartalados, niños desnutridos, discapacitados, infectados de VIH y enfermos mentales.

Miguel Blanco, un joven de tez blanca de 28 años, yace con las piernas encogidas sobre una cama en una de las infraviviendas del barrio. Su cuerpo está famélico, carece de masa muscular y su piel se pega a los huesos. El rostro revela una desnutrición severa y una hidrocefalia congénita. Su madre, sin ayuda, le dedica incasablemente sus días. «Le doy lo poco que puedo, yuca y arroz, y le hago pañales de tela», afirma.


La imagen del hambre
Un joven de tez blanca de 28 años yace con las piernas encogidas sobre una cama en una casa humilde del barrio Altos del Milagro, en la parroquia Coquivacoa de Maracaibo. Su cuerpo está famélico, carece de masa muscular y su piel se encuentra casi pegada a los huesos. El rostro revela una desnutrición severa y una hidrocefalia congénita. Su nombre es Miguel Blanco. Su madre, sin ayuda, le dedica incasablemente sus días. «Le doy lo poco que puedo, yuca y arroz, y le hago pañales de tela», afirma la mujer.

(Con información de ABC)

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