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Venezuela

30/07/2018 7:36 pm ET

La gran evidencia de que en Venezuela no existe libertad de expresión

El veterinario Carlos Silva denunció una penosa situación y terminó preso.

Libertad de expresión

Ningún ser vivo que habite en Venezuela está a salvo de los efectos devastadores de su crisis económica. Aunque camine, nade, vuele, salte o repte con toda su fuerza, jamás podrá escapar de las garras de una hiperinflación realmente bestial, que según los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI) trepará hasta 1.000.000% a finales de año.

Carlos Silva advirtió esta penosa situación a sus jefes en el Parque  Zoológico y Botánico Bararida, ubicado en Barquisimeto, capital del estado Lara, en el centro occidente del país. Y en lugar de recibir el apoyo de las autoridades locales, el veterinario de 47 años terminó metido en una jaula, lo que provocó un escándalo que sacudió a toda la región.

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Este relato salvaje comenzó el viernes 6 de julio. En una asamblea de trabajadores, Silva explicó a sus superiores las dificultades que estaban confrontando para atender a los cerca de 1.200 animales del coto de 18,5 hectáreas. Allí destacó principalmente la falta de alimentos, que los proveedores no habían suministrado en su totalidad alegando incumplimiento en los pagos por parte de la Gobernación del estado Lara, controlada por el régimen chavista.

El socialismo del presidente Nicolás Maduro procura la igualdad entre todas las especies. Así como enfermeras y médicos ya suman dos meses protestando por la debacle del sistema público de salud, en el parque de Bararida también escasean medicamentos, material médico-quirúrgico, equipos de limpieza y hasta el personal, que abandona la institución buscando mejores sueldos y condiciones laborales.

Una semana más tarde, el viernes 13 de julio, Silva fue llamado al destacamento 121 de la Guardia Nacional Bolivariana supuestamente para rendir declaración en el marco de una investigación que abrió el Ministerio Público por la muerte de una tigresa de bengala y cuatro monos. Para su sorpresa y sin que mediara orden judicial, los militares lo detuvieron por 25 horas, mientras le imputaban los delitos de obstrucción de la justicia y caza y pesca ilícita.

“Se violó el debido proceso desde el principio, nunca le mostraron una orden ni le dijeron por cuáles delitos sería detenido. Tampoco dejaron a sus abogados verlo ni ver el expediente”, manifestó su abogada. Aunque recuperó su libertad, se le incautó su teléfono móvil, enfrenta un proceso penal y debe presentarse cada 15 días ante los tribunales.

Rebelión en la granja

El juicio contra el veterinario alborotó el avispero. La Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado denunció que Silva sufrió el acoso judicial “luego de presentar un informe sobre la condición crítica del parque y el fallecimiento de animales”, al tiempo que la Federación de Médicos Veterinarios de Venezuela se solidarizó con su colega resaltando que actuó “honesta y dignamente”.

Silva acumula 13 años como jefe del Departamento de Medicina Preventiva y Nutrición del zoológico de Bararida, cargo por el que devenga un sueldo de 15 millones de bolívares equivalentes a 4,28 dólares mensuales. El costo de la canasta básica familiar en Venezuela superó en junio los 650 millones de bolívares, de acuerdo con cálculos independientes.

Un resumen de su currículo apunta que integra el grupo de especialistas de manatíes de América del Sur de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y también forma parte del Grupo Latinoamericano de Manejo de Cóndor Andino en Cautiverio y de la Asociación Latinoamericana de Zoológicos y Acuarios.

“Si un hospital está en la ruina, qué se puede esperar de un zoológico”, comentó una fuente del parque Bararida que prefirió resguardar su identidad por temor a represalias. En cuestión de semanas, el anestésico Ketamina pasó de 1 millón 750 mil a 35 millones de bolívares. Para colmo, solo quedan 8 de los 30 cuidadores que había y no cuentan con los uniformes necesarios para cumplir con su labor.

¿Ave fénix?

La gobernadora del estado Lara, Carmen Meléndez, realizó una inspección al zoológico de Bararida y se comprometió a darle “una nueva cara”. En medio de esa pelea entre perros y gatos que es la política venezolana, el director de la institución, Junior Mejías, admitió que el parque había sido “abandonado” a su suerte; no obstante, culpó de ello a la anterior administración encabezada por el opositor Henri Falcón.

Silva trabajó durante mes y medio sin descanso porque dos colegas estaban de reposo médico y otro renunció. Ahora se acaban de incorporar un par de profesionales para velar por la salud de los animales de Bararida. Si en 60 días el Ministerio Público no demuestra su culpabilidad, el caso del veterinario se dará por cerrado y gozará de libertad plena.

Un trabajador del parque espera que se produzcan cambios positivos en el corto plazo, pero sabe que es muy difícil que el zoológico se convierta en un oasis dentro del desierto económico venezolano. “Es que la hiperinflación también afecta a los animales”, lamentó.

Redacción Contexto Diario

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