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Venezuela

28/03/2019 2:32 pm ET

En la Venezuela del Siglo XXI, los ciudadanos sobreviven con prácticas medievales

El pais vive una pesadilla. Amplios sectores están sin luz, sin agua, sin metro y sin conexión a internet o comunicación telefónica desde la tarde del lunes

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Caminar kilómetros durante horas, fabricar lámparas con aceite, salar la carne o recoger agua de manantiales: los ciudadanos de Venezuelasobreviven al apagón con prácticas “de la edad media”.

Cuando creían superado el apagón masivo que detuvo al país petrolero del 7 al 14 de marzo, el peor de su historia, “la pesadilla” regresó: amplios sectores están sin luz, sin agua, sin metro y sin conexión a internet o comunicación telefónica desde la tarde del lunes.

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Sin energía eléctrica, el comercio se queda sin posibilidades de operar

En Caracas, para lidiar con la falta de agua, muchos acuden a las faldas El Ávila, una cadena montañosa de casi 2.800 metros de altitud máxima que domina la capital con una imponente presencia.

Allí van familias enteras con baldes y bidones, champú, ropa, platos y ollas sucias y jabones a tratar de obtenerla de pequeños desagües y manantiales.


Vecinos de El Millo en los mecedores se surten de una toma de agua en la calle por las fallas en el suministro de agua potable en Caracas (Foto: EFE)

En Venezuela en general no hay sistemas de respaldo para mantener funcionando el bombeo de agua. Sin electricidad, no hay suministro.

“Nos han obligado a agarrar agua de estas fuentes que obviamente no son del todo salubres, pero por lo menos para el baño, para lavar los utensilios, lamentablemente esta es la realidad que estamos viviendo”, comentó Manuel Almeida.

En ocasiones se forman colas y la operación puede llevar varias horas.

Otros aprovechan las roturas de tuberías de la ciudad para aprovisionarse. Pero el procedimiento no termina allí. Una vez en casa, tienen que hervir o purificar el agua.

Conservar la comida

Conservar alimentos es un verdadero reto, aunque mucho más difícil es encontrarlos, ya que con el corte de luz la mayoría de los comercios están cerrados.

Hay que “compartir los alimentos” entre familiares y amigos, asegura Coral Muñoz, de 61 años, que se siente como una de las “afortunadas” por tener dólares.

Muchos cubren con sal la carne o el pollo para conservarlos, otros se desesperan al tirar comida en mal estado a la basura, en un país donde los alimentos escasean o resultan impagables por una la hiperinflación.

Comunicarse

La nueva falla eléctrica golpeó aún más las comunicaciones, a tal punto que ni siquiera los teléfonos alámbricos funcionan.

Los datos actuales de la red Netblocks son aún más alarmantes que los del apagón de comienzos de marzo: 85% del país está sin comunicación y, según esta ONG de monitoreo, con poca probabilidad de recuperación.

La incomunicación implica que los comercios no tienen cómo cobrar, ya que los cajeros dejaron de funcionar y las transacciones electrónicas quedaron suspendidas.

Debido a la escasez de efectivo que golpea al país desde hace meses, la única forma de pagar es con dólares para los que reciben remesas o en último caso dejar el nombre, número de documento y apelar a la confianza.

Desplazarse 

Caminar kilómetros o hacer colas de varias horas para tomar un autobús o conseguir gasolina: movilizarse puede ser desesperante.

Los pocos buses disponibles están atiborrados, pese a que los precios también aumentaron. Se estima que 90% de la flota está parada por falta de repuestos.

“Las pocas camionetas que hay abusan, el pasaje costaba 100 bolívares, ahora 1.500”, señaló Pedro José, pero hay que “sobrevivir a esta pesadilla, estamos atrapados”.

(Con información de AFP)

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