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Venezuela

25/11/2020 11:54 am ET

David Uzcátegui: Nuestras universidades atraviesan sus peores horas

“Los jóvenes serán los protagonistas de la construcción de Venezuela”, remarcó

Para el líder mirandino, David Uzcátegui, la comunidad universitaria venezolana se encuentra en medio de la mayor crisis de su historia. «La asfixia presupuestaria del Estado, la violación de los derechos laborales de profesores y personal administrativo, la falta de atención a sus estudiantes y ahora sumamos los efectos de la pandemia, son las principales causas que han llevado a nuestras universidades a atravesar sus peores horas», sostuvo.

Para Uzcátegui, la crisis económica ha venido acompañada de una destrucción del sistema educativo y del mercado laboral. Los jóvenes venezolanos hoy no cuentan con educación de calidad y quienes han estudiado, no pueden ejercer sus profesiones. Terminan ganándose la vida desempeñando algún oficio que puedan garantizarles ingresos. Esta es la misma realidad para los docentes universitarios.

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«Los sueldos de los profesores no alcanzan y esto les obliga a abandonar los espacios académicos. Esta situación ha sido denunciada por el sector educativo, en las constantes protestas también se han llevado a cabo en nuestro estado Miranda. Las deserciones de docentes obligan a las autoridades a incluir dentro de las plantillas a personas sin profesiones, maestrías o componentes docentes», indicó el líder del estado Miranda.

«“Estudio y me gradúo o trabajo y como”, esta dura frase es de un joven tuyero, con quien estuve conversando en un recorrido por los Valles del Tuy», comentó Uzcátegui al abordar el tema de la deserción estudiantil en nuestras universidades. «Son muchos los profesores, personal administrativo, obreros que emigran. Muchos jóvenes abandonan sus estudios para irse del país para sobrevivir en un lugar donde al menos se les garantice el acceso a los servicios más básicos. Otros deciden trabajar para ayudar a sus padres y cubrir la alimentación del hogar», agregó.

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Las becas tampoco garantizan la subsistencia académica: «el último aumento fue en noviembre de 2019 cuando el Estado las llevó a 75.000 bolívares y a la fecha no se ha honrado ese compromiso con la comunidad estudiantil. Podríamos llamarlas “becas de hambre” sumas que apenas permiten costear algún pasaje en transporte público urbano. Y ni hablar de los comedores, en casi ninguna de las universidades autónomas funcionan con regularidad. En algunas apenas sirven una comida y muy precaria. “Es muy difícil estudiar con el estómago vacío. ¿Cómo se construye el futuro si nuestros estudiantes pasan hambre?», reflexionó el dirigente.

El escenario es aún más lúgubre para los estudiantes del interior. «Para nadie es un secreto que ellos tienen menos posibilidades aún para continuar. Las residencias estudiantiles están dolarizadas, aun trabajando no pueden pagarlas, mientras que los ingresos de los padres a duras penas son un salario mínimo. Son frecuentes los casos de jóvenes que han sido asignados en carreras en universidades en Caracas, son de las regiones e incluso de sectores de nuestro estado Miranda y abandonan en los primeros semestres ya que se les imposibilita continuar pagando una residencia o el traslado diario».

«La universidad es un espacio donde se fomenta la libertad, la tolerancia, la inclusión y el conocimiento. Soñamos con un país donde la rebeldía de los jóvenes desafíe a sus gobernantes para hacer mejores políticas para todos. No queremos que sigamos siendo un país de padres huérfanos de hijos. Los jóvenes serán los protagonistas de la construcción de la Venezuela posible», indicó como comentario final.

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