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Venezuela

10/07/2018 9:43 am ET

Atención a la crisis en Venezuela debe ser una prioridad para América Latina

La tragedia que hoy flagela al país es uno de los desastres humanos contemporáneos más grandes.

Venezuela padece una de las catástrofes económicas más grandes de los últimos sesenta años, por encima de Zimbabue entre 2002 y 2008, y comparable solo con la de países que fueron soviéticos luego de la transición del comunismo.

El deterioro de las condiciones del país, oscurecen las estrategias y los apoyos requeridos para lograr su recuperación. Veinte años de chavismo han dejado a Venezuela en una condición de invalidez tal que rescatarla va a requerir ayuda internacional en la acepción más clásica del término.

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Un reportaje realizado por Ricardo Hausman, Miguel Ángel Santos y Douglas Barrios,publicado en el portal web The New York Times,indica que la problemática venezolana, ya no se puede resolver solo con una reestructuración de la deuda más profunda o con un programa de asistencia más grende.

Las donaciones no son nuevas para el mundo, pero sí son inusuales en América Latina, particularmente en países, como Venezuela, que alguna vez fueron considerados ricos; el mismo requeriría de donaciones de rápido desembolso por aproximadamente 20 mil millones de Dólares para así lograr financiar la importación de materias primas, insumos, repuestos, medicinas y equipos necesarios para iniciar la recuperación de la producción.

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La rápida recuperación del país y la atención a su crisis humanitaria debe ser una prioridad para América Latina y un imperativo moral para el resto del mundo. La debacle de Venezuela ha generado consecuencias funestas para la región: una crisis de refugiados, el regreso de enfermedades ya erradicadas  y problemas asociados al narcotráfico, la corrupción y el lavado de dinero. Por otro lado, la negativa del régimen venezolano a aceptar ayuda humanitaria es una muestra más de que las consideraciones políticas pueden llegar a predominar sobre el derecho a la vida.

Para leer más información visiten la nota original en The New York Times

Redacción Contexto Diario

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