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Venezuela

18/06/2020 11:37 pm ET

Acnur preocupada por impacto de COVID-19 en migrantes venezolanos

El alto comisionado dijo que 164 países han cerrado sus fronteras

El Alto Comisionado de la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Filippo Grandi, manifestó su preocupación por el impacto que tiene la pandemia de coronavirus desde la región del Sahel en África hasta América Latina y otras latitudes, y advirtió que millones de personas han huido de la agitación política en sus países y podrían sufrir penurias en el extranjero debido a las cuarentenas y otras restricciones impuestas para combatir los contagios.

Las secuelas también podrían ser severas para 3,7 millones de venezolanos que están fuera de su país, el segundo grupo de refugiados más grande en el mundo después de los 6,6 millones de sirios que huyeron de la guerra en su nación.

“Una región que nos preocupa mucho es, por supuesto, América Latina y América del Sur y, en particular, los países que han acogido a millones de venezolanos. Están particularmente afectados por el COVID”, afirmó Grandi.

El alto comisionado dijo que 164 países han cerrado sus fronteras parcial o totalmente para combatir la COVID-19. Muchas de las personas que han huido al extranjero dependen de la “economía informal”, que a menudo implica paga por día y actividades económicas que están es riesgo cuando las autoridades imponen los confinamientos debido al coronavirus.

“Por supuesto, es bueno que los países estén tomando estas medidas de prudencia”, manifestó Grandi a The Associated Press, antes de la difusión del informe del ACNUR “Tendencias Globales” el jueves.

“La gente sigue huyendo de sus países para buscar refugio, para buscar protección. Hay que considerar esto”, agregó.

Mediante videoconferencia, Grandi hizo un llamado a la acción gubernamental ante el Consejo de Seguridad de la ONU y señaló que la COVID-19 se convierte en un “multiplicador de riesgos” que se suma a los factores actuales como conflictos, cambio climático, agitaciones políticas y levantamientos.

“Tomemos, por ejemplo, la región que tal vez más me preocupa en este momento: la región de Sahel en África Occidental”, mencinó al consejo. “Esta región es una de las que más elevan las cifras de desplazados, al menos en el último par de años, y es escenario de una de las crisis regionales más complejas”, agregó.

Grandi indicó que el llamado que hizo Naciones Unidas para un alto el fuego global en las zonas de conflicto durante la pandemia ha sido ignorado, y solicitó al Consejo de Seguridad que trabaje para resolver las disputas armadas que a menudo causan desplazamiento de personas.

“Desde el llamado a un alto el fuego global han ocurrido nuevos desplazamientos internos en 19 países. En los últimos dos meses, hemos visto que han aumentado en 700.000 los desplazados internos a nivel mundial”, afirmó.

En su reporte “Tendencias Globales”, la ACNUR señala que el número de solicitantes de asilo, desplazados internos y refugiados se disparó en cerca de 9 millones de personas el año pasado, el mayor aumento en los registros de la organización. Eso creó un total de 79,5 millones de personas, el 1% de la población mundial, que buscan seguridad en medio de los conflictos, la represión y la agitación.

La ACNUR atribuyó el aumento a una nueva forma de contabilizar a los desplazados venezolanos y a los “preocupantes” nuevos desplazamientos en lugares de persistente conflicto como Congo, la región africana del Sahel, Yemen y Siria, que por sí sola tiene más de 13 millones de desplazados.

Aunque la cifra total de afectados por desplazamientos forzosos subió desde los 70,8 millones de finales de 2018, unos 11 millones son “nuevos desplazados” desde el año pasado, y los países más pobres se encuentran entre los más afectados.

Según la ACNUR, el número de desplazados prácticamente se ha duplicado desde los 41 millones que contabilizados en 2010, y cinco países —Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar— son el origen de casi dos tercios de quienes huyen al extranjero.

Entre el 30 y el 40% de la población mundial de refugiados vive en campamentos, añadió Grandi, y agregó que el COVID-19 no ha afectado en grandes números a los campamentos, como los de Cox’s Bazar en Bangladesh —una nación que ha aceptado a casi 1 millón de musulmanes rohinya llegados desde Myanmar— o en África.

Durante el brote de coronavirus, el ACNUR ha reforzado sus programas de “transferencia de efectivo”, con los que entrega dinero directamente a los desplazados. En la actualidad, 65 países se benefician de estas iniciativas, “y hemos añadido 40 países sólo en los últimos meses”, dijo Grandi.

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