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Variedades

17/02/2019 11:28 am ET

El sexfulness o como entrenar el placer para llegar a otros niveles

Los expertos recomiendan crear una filosofía propia para vivir el sexo de otra manera

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Estamos hiperestimulados e hiperconectados. Nuestra mente no deja de recibir y gestionar información constantemente y por eso nos cuesta concentrarnos en lo sencillo, en vivir el presente.

Quizás por eso vivimos la era del mindfulness o la atención plena. Para algunos, solo una moda absurda, y para otros, una forma de empezar a plantearse este absurdo ritmo de vida.

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Según Yolanda Cuevas, psicóloga e instructora acreditada en Mindfulness MBSR, «mindfulness es la capacidad con la que todos nacemos de poder estar en el presente. Se trata de estar aquí y ahora de una forma particular, con curiosidad y sin juzgar. Es sencillo y parece fácil, pero no lo es porque a la mente le gusta viajar, pensar, no estar quieta, errante…». Básicamente es la habilidad para concentrarnos en lo que hacemos y no en las mil cosas que tenemos en la cabeza.

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Tal y como explica la experta, «cuando no estamos atentos a lo que está pasando, vivimos en piloto automático y esta capacidad cognitiva que hemos desarrollado tiene sus ventajas puntuales, pero nunca puede ser un modo de vida sano y equilibrado porque está centrado en el hacer, en el automatismo». Algo que, qué duda cabe, también nos pasa entre las sábanas.

Es por ello que el mindfulness puede aplicarse a todas las áreas de nuestra vida, también al sexo. «Si profundizamos en la sexualidad, el piloto automático fomenta relaciones sexuales más impulsivas, ansiosas, con los sentidos dormidos sin conciencia plena».

De forma contraria, «escuchara tu cuerpo y aprender a despertar los sentidos en el desarrollo de una actividad sexual va a aumentar no solo la conexión con la pareja, sino el disfrute propio y mutuo. Cuando la mente no acompaña, el disfrute disminuye boicoteando el orgasmo en muchas ocasiones».

LA CREACIÓN DEL «SEXFULNESS»

Si queda claro que el mindfulness puede ayudar a mejorar la experiencia sexual, quizás pueda darse un paso más y crear una filosofía propia para vivir el sexo de otra manera. Lo que sería el sexfulness.

En este sentido, la psicoterapeuta Nicole Prado explica que «en realidad, sexfulnesses una palabra que me inventé hace unos años ante la tesitura de no encontrar una palabra existente que describiera adecuadamente la manera de cómo abordo, personal y profesionalmente, las relaciones íntimas». Así, para ella «el sexfulnesseses la intimidad emocional, relacional y sexual vivida con mindfulness». Algo que en principio tiene todo el sentido.

La idea clave es que «el mindfulness no es una simple técnica que aprendes y aplicas aquí sí, aquí no. Mindfulness es más bien un compendio de actitudes, procesos, estados y recursos interdependientes que, según los vas practicando y viviendo, los integras. Cualquier cosa que hagas entonces, lo acabarás haciendo con mindfulness».

De esta forma, según Prado, a lo largo de su trabajo con la sexualidad de las parejas se dio cuenta de que «la mayoría de las mujeres se han quejado sobre la no presencia de sus parejas durante el sexo. Lo que más tienden a valorar son las miradas a los ojos y ser escuchadas». Así se dio cuenta de que todo lo que había aprendido en el mindfulness podría trabajarse mucho mejor creando una propia disciplina desde esta perspectiva y buscando herramientas propias para dominarla.

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TRES CLAVES PARA INCURSIONAR EN EL SEXFULNESS

1. Olvídate de los resultados. En la cultura occidental, importa más el resultado que el camino a recorrer. Aquí el camino es inverso. El orgasmo no es un fin que hay que alcanzar ni tampoco la meta principal del encuentro sexual. Las películas pornográficas nos hacen creer que sin un clímax escandaloso y una eyaculación abundante toda relación sexual es un fracaso. El sexfulness invita a repensar los estereotipos y a disfrutar sin exigencias.

2. Si no hay deseo, no te presiones. Si hay algo que caracteriza nuestra época es el imperativo social que dice que hay que cuanto más sexo tengamos, mejor. La cantidad vale más que la calidad. Sin embargo, tener relaciones sexuales por deber o compromiso, es ir contra nuestro cuerpo. El sexfulness apunta a escuchar a los sentidos, desautomatizar los encuentros y entregarse cuando el deseo es genuino.

3. Seguir la sabiduría ancestral. El cuerpo nos habla, es sólo cuestión de aprender a escucharlo. Para eso es importante que evites distraerte con los estímulos visuales y la famosa costumbre de mirar todo –incluso la propia vida- como un espectador. Para potenciar el placer olvídate de la estética y de la imagen, presta atención al tacto, el olfato, los sabores y el sinfín de sensaciones que tus sentidos pueden descubrir. En la cama, vale más la intuición que todo lo que hayas aprendido en los libros.

Redacción Contexto Diario

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