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Variedades

16/08/2018 3:07 pm ET

El día que Aretha Franklin hizo llorar a Barack Obama con su voz

La cantante ha pasado a la historia como una de las más grandes leyendas de la música.

aretha Franklin

Aretha Franklin, reina indiscutible del soul, ha fallecido a los 76 años a causa de un cáncer. Tras anunciar su retirada en febrero de 2017 con una despedida en forma de álbum producido por Stevie Wonder (pendiente de publicación) y con una última actuación el pasado septiembre en Nueva York en una gala benéfica para la Fundación Elton John contra el VIH SIDA.

Es inevitable echar la vista atrás y recordar algunos de los grandes momentos que ha dejado. Un legado artístico que inauguraba en 1967 con su álbum I Never Loved a Man (The Way I Love You), cargado de reivindicaciones feministas (Respect, el tema de Otis Redding que reinterpretó se convirtió en himno) y de defensa de los derechos civiles de los ciudadanos negros en su país, que ha llevado a los escenarios durante más de cinco décadas llegando a emocionar, entre  otros muchos, al expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

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Fue uno de los momentos más anecdóticos que la artista afincada en Detroit regaló en los últimos años. No estaba llamada a ser la protagonista de la noche cuando apareció en el escenario del Kennedy Center Honors (Washington D. C.) en 2015 para rendir homenaje a la compositora Carole King, creadora junto a Gerry Goffin de uno de los grandes éxitos de su carrera (You Make Me Feel Like) A Natural Woman, pero fue inevitable.

En una noche en la que también se rendía tributo a los artistas Rita Moreno, George Lucas, Cicely Tyson y Seiji Ozawa, Aretha acaparó protagonismo irrumpiendo en el escenario para sorpresa de King y los allí presentes. Con un abrigo de pelo que arrastraba por el suelo, bolso en mano y lanzando un par de besos al público, Franklin se sentaba al piano y tocaba los primeros acordes de la canción.

Las cámaras de la CBS, cadena encargada de la retransmisión, enfocaban a Carole King que se revolvía de emoción en su asiento y, segundos después de empezar, ahí estaban Barack y Michelle Obama. Él se secaba las lágrimas con discreción y balbuceaba la letra, ella aplaudía también emocionada. Después Aretha se levantó, se quitó el abrigo tirándolo al suelo y siguió cantando. Al final de la actuación, el auditorio entero se puso en pie.

El gesto de Obama, que ya se había declarado fan de la artista, acaparó titulares y, meses después en un perfil publicado sobre Franklin en The New Yorker por el editor David Remnick, él mismo contaba vía mail lo que Aretha representa para él: “Nadie encarna más plenamente la conexión entre el espíritu afroamericano, el blues, el R. & B., el rock and roll y la forma en que las penas y el dolor se transformaron en algo lleno de belleza, vitalidad y esperanza. La historia de Estados Unidos surge cuando Aretha canta. Por eso, cuando se sienta al piano y canta A Natural Woman, puede hacerme llorar, del mismo modo que la versión de Ray Charles de America the Beautiful siempre será, en mi opinión, la pieza más patriótica de la música que  se ha hecho porque captura la plenitud de la experiencia estadounidense, la visión desde abajo y desde arriba, lo bueno y lo malo, y la posibilidad de reconciliación y trascendencia”.

Redacción Contexto Diario

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