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Variedades

06/01/2019 7:49 pm ET

¿Alguna vez has leído un obituario que te da risa?

La sección de avisos fúnebres que se publica en los diarios no siempre sigue una serie de patrones establecidos

José Manuel Fernández Núñez murió el pasado 28 de diciembre, Día de los Inocentes, a los 53 años de edad. En Sevilla, España. Su muerte se ha convertido en noticia a nivel mundial después de que su familia publicara un obituario en su honor en la edición de ABC en España, el cual desborda sentido del humor de principio a fin. Una forma de darle un último adiós en una época tan difícil para perder a un ser querido como es la Navidad.

La sección de obituarios que se publica en los diarios impresos suele seguir una serie de patrones establecidos. Se informa del fallecimiento con nombre, apellidos, edad y fecha de la defunción, se escribe una despedida afectuosa y se cita a los allegados a una misa de despedida. Eso es lo habitual. Sin embargo, a veces se dan ejemplos en los que la familia o incluso el propio difunto deciden ir un poco más allá y cargar el mensaje de humor.

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Ese ha sido el caso de José Manuel Fernández Núñez, al que sus allegados han despedido con mucho humor. “Tu madre, hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas y tu primo no te olvidarán y menos con la camisa que te has ido, llevas un paquete de tabaco entero, no te lo fumes del tirón que ya no te mandamos más, y compártelo con tu padre”, le dicen al fallecido.

No acaba ahí la broma. Hay más. En el segundo párrafo se ruega “un brindis en su recuerdo” y, tras los datos pertinentes sobre cuándo y dónde se celebrará la misa, se cierra con un “él seguramente estará en el bar de enfrente”. Como colofón, un sentido “te queremos”.

Como era de esperar la singularidad del mensaje de este obituario ha causado sensación en redes sociales, donde fue compartida por Manuel Moguer, periodista de ABC, medio en el que fue publicada. Precisamente en este diario, como recuerdan en El Comercio, es donde hace cinco años se pudo leer a una familia echando en cara al difunto que se muriese “sin dejarnos la receta de la paella de escabeche”.

obituario

No son las únicas. En febrero, una publicada en La Vanguardia despertó cierto revuelo por la acritud que reflejaba el texto. “Ha dejado este mundo sin haber aportado nada de interés. Creyente en un Dios que espero que exista” decía en una de sus versiones -había dos, en castellano y catalán-. Después de unos días de misterio se descubrió que la frase la había escrito el propio fallecido, Emilio Miró Paniello, y que era parte de su testamento vital. Él era así y así quería que lo recordasen.

Más reciente es la que escribió la artista de Pamplona Susana Ortíz Urbeltz para despedirse de los suyos. Tras unas palabras bonitas y llenas de amor para sus familiares más cercanos, a los que citaba uno por uno, esta mujer de 45 años decía adiós en su obituario con un “¡A bailar!”.

Aunque no es lo habitual, son varios los ejemplos recogidos a lo largo de los años de obituarios cargados de humor y guiños divertidos pese al dolor de la pérdida. En Strambotic, de Público, hicieron hace tiempo una recopilación en la que destacaron algunas como aquella en la que familiares y amigos le decía a Manolo, “no nos esperes levantado, ya iremos llegando” o la de Miliki, para el que se rogaba “una sonrisa por su alma”.

Claro, que las que llaman la atención por salirse de la norma no son siempre por su humor. A veces también hay un poco de rencor. Reciente es esa en la que los hijos de la estadounidense Kathleen Dehmlow despidieron a su madre así: “Falleció el 31 de mayo de 2018 en Springfield y ahora se enfrentará a su juicio. No será echada de menos por Gina y Jay, quienes entienden que este mundo es un mundo mejor sin ella”. Detrás de estas palabras tan duras se encontraba una historia de abandono.

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