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Tecnología

14/05/2019 8:03 pm ET

Pokémon deja una huella irreversible en el cerebro

Un estudio pone sobre la mesa que los jugadores de Pokémon son especiales

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford en California (Ee. UU.) descubrió que la exposición extensa a los videojuegos, como los Pokémon, durante la infancia activa ciertas regiones del cerebro.

En los años 90, niños de cinco años ya jugaban a Pokémon. Muchos de ellos continuaron jugando versiones posteriores del juego a lo largo de los años. Estos juegos exponían a los niños a los mismos personajes y los recompensaban cuando ganaban batallas o añadían un nuevo personaje a la enciclopedia del juego.

Los psicólogos descubrieron que estos estímulos visuales repetidos durante la infancia, combinados con el número de horas que pasan frente a la pantalla, activan regiones específicas del cerebro. Los resultados han sido publicados en la revista Nature Human Behaviour y pueden ayudar a arrojar luz sobre algunas de las muchas preguntas que quedan sobre nuestro sistema visual.

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“Ha sido una pregunta abierta en este campo por qué tenemos regiones cerebrales que responden a las palabras y las caras pero no a los coches, por ejemplo”, comenta Jesse Gomez, coautor del trabajo.

El papel del sesgo de la excentricidad

Investigaciones recientes en monos, realizadas por científicos de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, mostraron que las regiones dedicadas a una nueva categoría de objetos tienden a desarrollarse en el cerebro durante la infancia.

Gómez estaba interesado en probar estos hallazgos en humanos, por lo que decidió concentrarse en la exposición de los videojuegos. Recordó que cuando era un niño, pasaba incontables horas jugando videojuegos, especialmente Pokémon Red and Blue.

El investigador se dio cuenta de que tenía todos los ingredientes para probar la teoría en humanos.

Pokémon no solo expone a los niños a los mismos personajes repetidamente, sino que también los recompensa después de las batallas. Además, la mayoría de los niños jugaban los juegos en la misma pantalla pequeña y cuadrada. Estos factores hacen que la experiencia Pokémon sea una forma interesante de probar el llamado sesgo de excentricidad.

Activación de regiones cerebrales

Los investigadores reclutaron a 11 adultos que habían jugado Pokémon extensamente cuando eran más jóvenes; Gómez también participó en el experimento. Todos los participantes se sometieron a una resonancia magnética.

Los investigadores mostraron cientos de personajes de Pokémon. Como se esperaba, los cerebros de aquellos que jugaban Pokémon cuando eran niños respondían más a las imágenes que aquellos que no habían jugado a este juego cuando eran niños.

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