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Tecnología

24/03/2019 1:54 pm ET

Los acosadores que esconden GPS en los juguetes de sus hijos para espiar a sus exparejas

Los perpetradores de violencia doméstica están usando la tecnología cada vez más para controlar a sus víctimas

acosadores

Los perpetradores de violencia doméstica están usando la tecnología cada vez más para controlar a sus víctimas, según Refuge, una ONG que apoya a mujeres y niños que han estado en esa situación.

“Me dio ganas de vomitar. ¿Lograré liberarme de esta relación?”, dijo Ellen (*), quien fue acosada por su exesposo utilizando la computadora de la familia, según un reportaje de BBC.

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Fue víctima del abuso de su marido a lo largo de sus 20 años de matrimonio. Con regularidad se molestaba y empezaba a humillarla frente a sus amigos.

“Pasaron 20 años antes de que yo me diera cuenta de mi terrible realidad y del infierno que estaba viviendo”, afirmó.

Eventualmente logró irse a un refugio para mujeres maltratadas.

Un tiempo después, se puso de acuerdo con una amiga para encontrarse con ella y anotó el día y la hora en la agenda de su Gmail, en su computadora. Pero no incluyó el lugar en el que se verían.

Cuando llegó a la cita, Ellen vio a su amiga sonriendo, pero inmediatamente después, su cara cambió.

“Él (su exesposo) casi que me saltó encima. De repente se apareció y estaba frente a mí, me dio el susto de mi vida”, recuerda la mujer.

“Yo estaba horrorizada, en shock. Él dijo: ‘Te encontré, te tengo'”.

Ellen y su amiga lograron irse. Luego se dio cuenta de que su exmarido había tenido acceso a su cuenta de correo y a su calendario.

Cree que él pudo haber seguido a su amiga cuando salió de su casa, porque sabía dónde vivía. O que cuando abrió su correo en el lugar en el que estaba, se pudo haber generado una alerta porque lo había hecho desde un área en la que no lo había revisado con anterioridad.

“Me había mudado a una ciudad totalmente distinta, a kilómetros de distancia. No tenía ninguna conexión con ese lugar. No había ninguna razón por la que él pudiera saber que yo estaba ahí”.

Después, su exmarido dejó de vigilarla.

Cómo una película de terror

La organización Refuge le brinda apoyo diario a unas 6.500 mujeres maltratadas. Alrededor de 95% de los casos de violencia doméstica tiene características similares al de Ellen, de acuerdo a investigaciones realizadas por la organización con Google.

En conjunto lanzaron un servicio para enseñarle a mujeres como Ellen a usar la tecnología para protegerse y retomar control de sus vidas.

Louise Ashwell, una de las personas que trabaja en la unidad de tecnología, ayuda a quienes piensan que sus parejas están usando las tecnologías para supervisarlas.

“Hay muchas mujeres que nos dicen: ‘Voy a la policía y a otras agencias y la gente cree que estoy loca. Parece algo salido de una historia de terror, él seguía apareciendo'”, comenta Ashwell.

El abuso puede ser muy siniestro y hay quienes incluso usan dispositivos con GPS para seguir a sus exparejas.

“Los niños regresaban de una visita a su padre y esos aparatos podían encontrarse cosidos en el ruedo de abrigo o dentro de un juguete, como un osito de peluche. Está pasando y no podemos negarlo”.

Entre los consejos que se les dan a las mujeres acosadas está crear contraseñas difíciles.

Las formas de violencia digital más comunes

ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, brindó información de interés para abordar el problema de la violencia contra las mujeres mediante el uso de la tecnología. En este sentido, acerca un proyecto de campaña global Take Back The Tech!, en donde se explica las 3 formas de violencia más comunes.

Chantaje

Ocurre cuando amenaza con revelar información difamatoria o perjudicial sobre una persona si no se paga un determinado precio. En muchos casos el pago no es monetario, sino que puede incluir favores sexuales o control emocional sobre la persona afectada. Un caso especial es el de la porno venganza: cuando alguien publica contenido como fotos o videos sin el consentimiento de la afectada, ya sea para provocar humillación o vender el contenido a terceros. No se debe estigmatizar la práctica del sexting, violar esa intimidad es un delito, y las denuncias deben ser tomadas con seriedad; no se deben aceptar frases como: “es tu culpa” o “tú te lo buscaste”. Sí debemos, de todos modos, saber que existen riesgos y considerar la seguridad en su práctica.

Ciberacoso

Tiene que ver con el hostigamiento, humillación e injurias sufridas a través del uso de medios digitales. Comprende la suplantación de la identidad, creación de perfiles falsos online, e incluso la vigilancia a través de spyware o acceso a los perfiles de redes sociales. En muchos casos los atacantes se escudan detrás del anonimato e incitan su campaña de odio mediante el uso de hashtags y publicaciones para que sean compartidas por grupos de personas. Es conveniente bloquear al acosador e intentar cortar las vías de comunicación de inmediato. En el caso de que siga sucediendo se debe guardar copias de las comunicaciones, no borrarlas. Esto servirá de soporte para el siguiente paso: acudir a las autoridades. Debido al aumento de los casos y a que cada vez más mujeres han alzado la voz, la legislación está cambiando para contemplar y dar atención a estos casos.

Discurso de odio

Cualquier expresión que trivializa, glorifica o incita a la violencia basada en el género. No debe confundirse con la libertad de expresión, que es un derecho universal, pero que tiene limitaciones en tanto entra en contacto con otros derechos. En la mayoría de los países, el discurso de odio está prohibido cuando incita a la violencia o acciones perjudiciales contra otras personas. Uno de los escenarios que más se repite tiene que ver con el discurso de odio contra periodistas mujeres; sobre todo cuando se abordan temas históricamente dominados por hombres, como deportes, juegos o política.

“De acuerdo con un estudio con datos de entre 2012 y 2014, el 41% de los casos de violencia contra las mujeres en línea fue perpetrado por alguien conocido. Por ello es fundamental no ver a la violencia en línea como un fenómeno separado, sino como un caso más de violencia de género: muchos casos de acoso virtual se generan en un contexto de violencia doméstica.”, mencionó Matías Porolli, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica.

Redacción Contexto Diario

Con información de BBC

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