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Tecnología

11/02/2018 8:30 am ET

Japón podría crear robots para cuidar de ancianos

El futuro bienestar de los ancianos japoneses estará en manos de los robots. Ese es el plan del Gobierno, que está fomentando la investigación en este sentido y promoviendo la aceptación entre los usuarios potenciales del servicio a corto plazo. Se trata de una medida tecnológica para paliar la falta de personal humano cualificado suficiente para tanta demanda. El plan del gobierno japonés es que para 2020 el 80% de los ancianos que necesiten atención sean asistidos por robots.

El déficit de cuidadores en Japón ha llegado a un punto que solo los robots pueden cubrir la demanda existente. El Gobierno trabaja en un plan de asistencia robótica para mayores.

El problema está en la diferencia en número entre los mayores que necesitan asistencia y las personas cualificadas para encargarse de su cuidado. Las estimaciones oficiales, publicadas por The Guardian, hablan de un déficit de cuidadores de 370.000 para 2025. La única solución posible que se plantean desde el Gobierno para paliar ese abismo entre lo que se necesita y lo que hay es recurrir a la tecnología.

De momento se trata de dispositivos simples para tareas cotidianas pero complicadas para las personas mayores con movilidad reducida como levantarse de la cama o asearse. Pero la idea es ir avanzando y que cada vez haya robots más autónomos y que ofrezcan un servicio más amplio. Una de las ideas en las que se trabaja es un robot que sea capaz de detectar cuándo una persona necesita ir al baño.

El director de investigación de innovación robótica en el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón, el doctor Hirohisa Hirukawa, ha explicado que el fin de este proyecto es aligerar la carga de trabajo de los enfermeros y hacer que los mayores que aún permanecen en sus casas puedan seguir en ellas con la mayor autonomía posible.

A la hora de implementar este plan dos son los problemas que se está encontrando Japón y que señala el doctor Hirukawa. Uno es el alto coste de la creación de robots para esos menesteres. El otro, “la resistencia psicológica” de quienes reciben la atención.

Para el primero, la opción que se ha tomado por ahora es que los robots no tengan forma humanoide, ya que eso eleva su coste. Se trata de una tecnología inteligente para cumplir determinadas funciones. Pero de momento no tiene nada que ver con esa imagen que tanto se ve en las películas de ciencia ficción.

Un ejemplo sería los andadores que incluyen un sistema eléctrico que detecta cuándo el usuario va cuesta arriba o cuesta abajo para ayudarle. En el primero de los casos a subir más fácilmente y en el segundo, frenando para que no se caiga.

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