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Internacional

19/01/2019 5:01 pm ET

La mujer que ayuda en Colombia a los venezolanos que no tienen donde caer muertos

Es una luz para muchas familias de migrantes que ahora huyen de su país y luchan por subsistir

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Bajo el sol ardiente de la costa norte de Colombia, una familia venezolana se despide de su padre entre sollozos y música romántica que suena desde un celular.

Eduardo Sánchez murió en Colombia el 31 de julio en un aparente asesinato. Pero el cuerpo estuvo casi un mes en una morgue porque su familia no tenía suficiente dinero para enterrarlo ni para llevarlo a su país natal.

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Sánchez recibió finalmente sepultura el 28 de agosto en “Gente Como Uno”, un humilde cementerio de suelos arenosos y bóvedas de cemento ubicado en las afueras de la ciudad de Riohacha, en el norte de Colombia.

El cementerio pertenece a Sonia Bermúdez, una científica forense de 64 años que ha luchado por décadas para darle sepultura digna a quienes, literalmente, no tienen dónde caer muertos.

Para muchas familias de migrantes venezolanos que ahora huyen de su país y luchan por subsistir en Colombia, Bermúdez y su cementerio son un aliado inesperado en el exilio.

“Me siento tranquila y me siento feliz de tener a mi hijo acá,” dice entre lágrimas Magaly Valbuena, la madre del difunto Eduardo Sánchez. “Yo sé que podré volver acá por sus huesos, cuando Sonia me diga que es tiempo para sacarlos.”

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Morir en la pobreza

Según cifras de la Unidad Colombiana de Medicina Legal, 27 venezolanos murieron en 2017 en La Guajira, la provincia fronteriza de Colombia donde queda el cementerio de Bermúdez.

En los primeros cuatro meses de este año, Medicina Legal contabilizó 18 venezolanos más fallecidos en La Guajira.

Muchos venezolanos que mueren, según Bermúdez, lo hacen en la pobreza.

“Cuando las familias se encuentran conmigo, están en una situación muy precaria”, dice. “También he tenido que enterrar a niños que llegan acá al hospital con desnutrición y no sobreviven“.

La familia de Sánchez dice que su difunto fue hallado sin vida en la ciudad fronteriza de Maicao, donde trabajaba como vendedor ambulante.

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Pero su rostro estaba quemado y desfigurado y tuvo que ser trasladado por la policía a Barranquilla, una ciudad a cinco horas de distancia donde se le hizo una autopsia para determinar las causas de su muerte. Las autoridades se demorarán meses para dar un informe final.

Lo que siguió para la familia fueron varios días de angustia en los que se dirigieron a por lo menos cinco instituciones para buscar recursos con los que enterrar al muerto.

“Fuimos al consulado de Venezuela y nos dijeron que no tenían fondos para repatriarlo“, asegura Valbuena, la madre de Sánchez. “En la alcaldía nos ofrecieron un ataúd, pero no un espacio para enterrarlo,” dice.

Después de varios días de carreras por oficinas gubernamentales, Valbuena dio con Bermúdez, quien gestionó el traslado del cadáver a Riohacha y lo sepultó en su cementerio sin cobrarle un peso a la familia.

“Todos iguales”

Bermúdez dice que este año ya ha sepultado a 30 venezolanos cuyas familias no tienen cómo pagar un entierro.

“A la muerte no le importa si eres de Colombia o Venezuela”, dice Bermúdez. “Todos a la hora de morir deberíamos ser iguales”.

Y es que Bermúdez no solo se dedica a enterrar a venezolanos.

La madre de siete hijos dice que su labor con los muertos empezó en los años 80, cuando trabajaba haciendo autopsias en la Unidad de Medicina Legal de La Guajira.

En aquel entonces llegaban a la morgue de Riohacha cadáveres de habitantes de la calle que nadie reclamaba, así como cuerpos desfigurados de víctimas del conflicto interno de Colombia que eran irreconocibles.

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Bermúdez cuenta que, por lo general, las autoridades disponían de estos cuerpos en una fosa común, donde se los enterraba desnudos y sin ataúdes. De vez en cuando sus caras se cubrían con una bolsa.

“Me parecía muy injusto cómo sepultaban a estas personas,” dice la forense. “Y me preguntaba por qué a los ricos sí se les daba una digna sepultura y a los pobres no”.

Entonces Bermúdez comenzó la labor que ha marcado su vida. Con su propia pala cavó tumbas para los muertos no reclamados de su ciudad en un terreno vacío que pertenecía al municipio. Ese lote árido frecuentado solo por chivos se convirtió con los años en el cementerio Gente Como Uno.

“Inicialmente enterraba a los muertos en el suelo y después los exhumaba” explica Bermúdez. “Pero desde el 2007 comencé a construir bóvedas.”

Bermúdez calcula que en los últimos 30 años ha enterrado a unas 600 personas en su cementerio privado.

Es un trabajo arduo que ella ha desempeñado casi todo el tiempo sola y con su propio dinero, pero dice que es una labor que le da satisfacción, pues le ayuda a “cumplir la ley de Dios.”

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Reconocimiento

Bermúdez ha recibido reconocimientos públicos por su labor y ACNUR, la agencia de las Naciones Unidos para los refugiados, donó cemento y ladrillos para que la médica forense agregue más bóvedas a su cementerio.

Según Federico Sersale, el jefe de ACNUR para La Guajira, la agencia no vela normalmente por los derechos de los muertos. Pero vieron la necesidad de hacerlo aquí porque ninguna otra organización estaba abordando el tema.

“Inicialmente ayudamos a Sonia con uno que otro entierro”, dice Sersale. “Pero cuando vimos la magnitud del problema, comenzamos a apoyarla de una forma más sistémica”.

Bermúdez dice que en el futuro le gustaría que su cementerio se convierta en una especie de parque con árboles y un lugar techado donde la gente pueda visitar a sus muertos con más comodidad. También está buscando la manera de cercar el lugar para cuidarse de los ladrones.

Mientras sigue adelante con esos proyectos, dice que seguirá enterrando a los muertos que necesiten de su ayuda, incluyendo a las decenas de migrantes venezolanos que están muriendo lejos de casa.

“Los muertos también tienen necesidades” dice Bermúdez. “Y todos merecemos un entierro digno”.

(Tomado de BBC Mundo)

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Internacional

Venezolano en Cúcuta encaró a la periodista chavista Madelein García

“Espera que esta vaina se caiga para ver como va a quedar”, le dijo

Un venezolano que trabaja en Cúcuta se encontró a la periodista Madelein García en una de las calles de esa ciudad colombiana.

“Mentirosa, falta de respeto, porque es mujer no le digo lo que se merece”, fue parte de lo que le dijo.

El hombre tiene dos hijos y trabajaba en el país hermano de Venezuela. “Espera que esta vaina se caiga para ver como va a quedar”, continuó hacia la comunicadora chavista de Telesur.

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Redacción Contexto Diario

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Internacional

¿Por qué el ladrillo vale su peso en oro?

La Gran Muralla China, está construida en gran parte de ladrillo.

“Encontré una Roma de ladrillo y la dejé cubierta de mármol”. De eso se dice que se jactó el primer emperador romano, César Augusto, hace 2.000 años.

Si lo hizo, estaba exagerando. Como han argumentado Diane Favro, profesora de la Universidad de California en Los Ánges, y otros, aunque el emperador construyó o al menos comenzó una serie de nuevos edificios de mármol, Roma siguió siendo en gran medida una ciudad de ladrillo, y, por supuesto, no menos gloriosa por esa razón.

Pero el desdén de Augusto se ubica dentro de una larga tradición de denigrar a uno de los materiales de construcción más antiguos y versátiles.

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El gran escritor de arquitectura romano Vitruvio los menciona solo de pasada. La gran Enciclopedia de Ciencias, Artes y Oficios de 1751 de Denis Diderot no incluye ninguna imagen de fabricación de ladrillos.

Tal vez sea porque un ladrillo es algo tan obvio: la gente ha estado aprendiendo a construir estructuras simples -así como grandiosas- de ladrillo durante muchos miles de años.

La estructura más grande hecha por el hombre en el planeta, la Gran Muralla China, está construida en gran parte de ladrillo. Los jardines colgantes de Babilonia estaban hechos de ladrillo, al igual que:

  • los asombrosos templos de Bagan, en Myanmar, también conocido como Birmania
  • el Taj Mahal, en India
  • el poderoso castillo de Malbork, en Polonia
  • el Palazzo en Siena
  • el Duomo en Florencia
  • los puentes de Isfahan, en Irán
  • Hampton Court Palace, en Londres
  • Santa Sofía, en Estambul
  • el puente colgante de Clifton, en Bristol
  • el edificio Chrysler, en Nueva York

De hecho, los ladrillos parecen haber estado con nosotros desde los albores de la civilización.

Inmejorable

El ladrillo es una de esas tecnologías antiguas, como la rueda o el papel, que parecen ser básicamente imposibles de mejorar.

“La forma y tamaño de los ladrillos no difieren mucho de un lugar a otro”, según el “Tratado Rudimentario sobre la Fabricación de Ladrillos y Azulejos” de Dobson, publicado por primera vez en 1850.

Hay una razón simple para el tamaño: tiene que caber en una mano humana.

En cuanto a la forma, la construcción es mucho más sencilla si el ancho es la mitad de la longitud.

Atemporales

Y tienen otra ventaja: pueden reutilizarse casi indefinidamente.

Muchos edificios medievales, por ejemplo, fueron construidos simplemente reciclando los ladrillos de construcciones anteriores, como la catedral de St Albans, en Inglaterra, que fue hecha con ladrillos rescatados de la ciudad romana Verulamium.

La catedral de St Albans fue construida con ladrillos rescatados de la ciudad romana en ruinas de Verulamium

“Los ladrillos enfrentan el pasodel tiempo maravillosamente”, escribe Stewart Brand en su libro “How Buildings Learn”.

“Pueden durar casi para siempre. Su superficie rugosa toma una hermosa pátina que sigue mejorando durante siglos”.

Una instalación de la artista Cornelia Parker llamada "Neither Here nor There" -"Ni aquí ni allá"
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Internacional

La misión de la Nasa que enviará a una mujer a la Luna

Artemisa. Así se llamará la misión que llevará por primera vez a una mujer a la Luna.

Artemisa. Así se llamará la misión que llevará por primera vez a una mujer a la Luna.

La misión espacial de la NASA ya tiene fecha: será en 2024, cincuenta años después de que aterrizara Apollo 11 con los primeros hombres que pisaron la luna hace ya casi 50 años.

“Nuestro objetivo aquí es construir un programa que nos lleve a la luna lo antes posible”, dijo el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, a los periodistas en una conferencia telefónica realizada la noche del lunes.

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Bridenstine, además, explicó que la misión se llamará Artemisa en honor a la diosa de la caza y la Luna en la mitología griega, y la hermana melliza de Apolo.

La misión Apollo 11 logró aterrizar en la Luna el 20 de julio de 1969.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su cuenta de Twitter, que la Casa Blanca añadirá US$1.600 millones al presupuesto de la NASA con el fin de regresar al espacio “de una manera grande”.

“Bajo mi administración, estamos restaurando la grandeza de la @NASA y volveremos a la Luna, luego a Marte”, dijo el mandatario estadounidense.

El aumento del financiamiento anunciado por el presidente estadounidense ocurre dos meses después de que el vicepresidente de ese país, Mike Pence, hablara de la necesidad de acortar en cuatro años el plazo anterior de la agencia espacial para que los astronautas regresen a la Luna.

Al respecto, el administrador de la NASA afirmó que “esta inversión es un anticipo de los esfuerzos de la NASA y nos permitirá avanzar en el diseño, desarrollo y exploración”.

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