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Internacional

17/06/2018 4:39 pm ET

Jovénes seguirán en las calles hasta que Ortega renuncie

Nicaragüenses hacen barricadas para paralizar el tránsito y las balas.

A casi dos meses de cumplirse el inicio de las protestas contra el Gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, la convicción de los jóvenes nicaragüenses de seguir en las calles sigue intacta y hacen de las barricadas de adoquines sus trincheras.

La cotidianidad en Managua no solo está condicionada por la crisis política. Desplazarse en vehículo o a pie por algunas zonas conlleva buscar vías alternas o “negociar” el paso en los denominados “tranques”, esas barricadas de adoquines ingeniosamente pensadas para paralizar el tránsito y las balas de policías o paramilitares.

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“No hay paso”, “Quiénes son ustedes” o “Qué buscan” son las preguntas o advertencias de los encapuchados que no reparan en cubrirse con una máscara, pañoleta o tapabocas de hospital.

Proteger la identidad es primordial. Luego de romper el hielo con amabilidad y una llamada por radio, el primer “tranque” es superado.

“Esta zona está bajo control nuestro, aquí no se acercan ni policías, ni esos tipos armados de civil”, comentó este viernes a EFE uno de los jóvenes, quien no supera los 20 años de edad.

En esta calle principal de un kilómetro de longitud se ubican casas y diversos comercios, la mayoría cerrados por la inestable coyuntura.

Y está dividida por cuatro bloques de barricadas bautizadas cada una con los países de Centroamérica. La logística es fundamental: se hacen turnos de vigilancia, comunicación vía telefónica o mensaje de voz y un encargado de proveer la alimentación.

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Entre la veintena de jóvenes, algunos con sus rostros descubiertos, sobresale “El Fuerte”, un señor de 57 años que se ha sumado a luchar “contra la represión hacia la juventud”.

“Nunca pensé volver a vivir en crisis, aquí hay jóvenes de 18 a 25 años, ellos han despertado la llama para luchar”, dijo con mucha emoción.

Los manifestantes coinciden en que el diálogo debe dar paso a que se convoquen elecciones presidenciales y tanto el mandatario Ortega como su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, dejen el poder lo antes posible.

EFE

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