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Internacional

26/02/2018 6:52 pm ET

Jóvenes brindan alimentos a migrantes venezolanos en Cúcuta

Mientras unos pican la cebolla, otros lo hacen con el tomate. Otro grupo prepara la carne y los hombres atizan los tres fogones en los que está en marcha la sopa para las 1500 personas que llegarán a comer en la casa de paso La Divina Providencia que abrió la Diócesis de Cúcuta en el barrio La Parada, en Villa del Rosario, para brindar alimentos a los migrantes que proceden de Venezuela.

Al menos 20 jóvenes, en su mayoría mujeres, oriundos de municipios fronterizos entre ambos países, se quedaron a ayudar a los demás que buscan un mejor futuro. Tal es el caso de Alimar Yarza, 22 años, quien vino del municipio de San Felipe, estado de Yaracuy.

Ella duerme en las calles de La Parada, pero todos los días a las 5:30 de la mañana ingresa a la casa de paso a prestar su ayuda en la preparación de los alimentos que comerán luego sus hermanos venezolanos. “El cariño con que reciben a mis paisanos, el amor con que preparan los alimentos me conmovió tanto que dije: caramba, tengo que aportar mi granito de arena a esta causa; lo que nos están dando son bendiciones”, relata Alimar.

Otra voluntaria es Grecia, de 28 años de edad, madre de cuatro hijos, quien hace tres meses llegó desde Valencia y también le pidió a Cañas que le permitiera colaborar en la preparación de alimentos en la casa de paso.

Su oficio es lavar platos y trastes y contribuir con el aseo. “Lo que me indujo a ofrecer mis servicios fue el tremendo esfuerzo desinteresado de los colombianos por brindarnos alimentos para nuestros hijos, eso no tiene precio”, dijo la mujer.

“Si de alguna forma tenía que agradecer el alimento que me dieron, era brindando mi concurso para ayudar, al menos en cualquier tarea que me asignaran en el restaurante. Es lo menos que puede uno hacer cuando recibe una ayuda tan desinteresada y tan bendita como el almuerzo”, dice la mujer de tez morena.

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