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Internacional

12/11/2018 9:27 pm ET

El limbo de los refugiados venezolanos en la frontera brasileña

No reciben ayuda gubernamental y cada día tienen menos apoyo de la comunidad local.

refugiados

Todos los días unos mil venezolanos llegan al limbo del distrito de Roraima (Brasil) aislado por el Amazonas y frontera con el país vecino. Están desesperados porque ya no pueden comprar comida.

La mayoría de los refugiados venezolanos viaja sin un teléfono en sus bolsillos, muchos de ellos vagan por las calles de Boa Vista con una información muy confusa sobre su situación y no pueden ponerse en contacto con sus familias. Los pocos que tienen el privilegio de contar con un móvil suelen compartir las noticias y las redes sociales con su nueva familia, los otros refugiados que viven en los parques y las avenidas.

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La presión migratoria sobre la población local del estado fronterizo de Roraima es enorme, por lo que el ambiente es cada vez más hostil. Recientemente estalló la violencia entre la población local brasileña y los refugiados ya que están cansados de ver gente vagabundeando en las calles.

El gobierno brasileño ha colaborado con ACNUR (La Agencia de la ONU para los Refugiados) en la instalación de los albergues de acogida, pero desafortunadamente más de la mitad de los venezolanos están en la calle.

El patio de una iglesia católica es ahora un lugar donde muchos refugiados pasan horas esperando información y asistencia. Están esperando allí mientras los voluntarios y las personas que trabajan en la parroquia están abrumados por tantos refugiados que piden ayuda.

No reciben apoyo de los gobiernos locales, estatales o federales  para llevar a cabo sus actividades, por lo tanto, las diferentes organizaciones cristianas (católicas, protestantes, evangélicas…) han creado una red de organizaciones religiosas que trabajan juntas brindando ayuda a los refugiados.

Otro lugar donde muchas personas esperan en la puerta es la misión Bautista brasileña-venezolana donde les proporcionan agua, baños y también internet.

En esta misión trabaja Luis, un misionero venezolano que se dedica a dar la bienvenida a sus conciudadanos. Uno de los mayores dilemas con los que se encuentra en su trabajo es que cada día tienen menos apoyo de la comunidad local de Brasil.

Los vecinos brasileños se han cansado de ver como su ciudad es cada vez más caótica e insegura. Los refugiados están preocupados por el cambio de actitud de la población brasileña pero al mismo tiempo destacan que se han sentido acogidos por los cristianos de Brasil.

Mencionan su fe y la esperanza de volver pronto a su país. Sin embargo nada indica que la situación en Venezuela vaya a mejorar a corto plazo. La crisis humanitaria de este país ha tocado fondo y está llegando a unos niveles de miseria alarmantes.

Naciones Unidas acaba de publicar un informe que confirma que 3 millones de venezolanos han abandonado su país en el último año y declara que esta es la mayor crisis de refugiados en Sudamérica.

Con información de El Protestante Digital.

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