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Internacional

05/07/2018 4:56 pm ET

El escándalo del sacerdote italiano que confesó estar casado con su amigo

Muchos se preguntán ¿qué hará el Vaticano?

Don Giuliano Costalunga, cura italiano, está radiante y lo admite ante el mundo entero: “Después de 10 años, finalmente se realizó mi sueño. Me casé con Paolo, mi amigo y mi amor desde siempre. Amo a Dios y lo amo a él”.

El sacerdote, que cumple sus servicios eclesiásticos en una iglesia de Selva di Progno (un pequeño pueblito cerca de Verona, de 1.000 habitantes, en medio de un Parque Natural Regional), contrajo matrimonio gay, y aun así sigue siendo cura. Lo confirmó el obispo de Verona, Giuseppe Zenti, quien dijo: “El padre nunca me ha informado de querer abandonar los hábitos”.

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El casamiento se celebró en las Canarias, en España, a finales de abril, y el cura no lo había revelado hasta ahora.

Pocos se han asombrado de que Don Giuliano, sacerdote joven, de  mentalidad abierta y de las ideas revolucionarias, haya elegido, para coronar su sueño de amor, justamente la isla más gay de todo el planeta.

Don Giuliano (que en España se hace llamar Julián), después de haber estado obligado, durante diez años a ocultar su relación, se casó con “su” Paolo, llamado Pablo en España, su colaborador más cercano en la Iglesia.

Con sus feligreses Don Giuliano no tenía una relación estrecha. La gente de montaña lo considera “demasiado moderno” y no estaban preparados para un sacerdote perteneciente a la comunidad gay.

Cuando llegó a Selva en el 2007, los fieles se habían divido. Para algunos, sus maneras eran agradables. La evangelización que practicaba, fuera de los esquemas, era una bocanada de aire fresco, pero la gran mayoría lo miraba con malos ojos y criticaban su manera de ser. “Este (decían los ancianos del pueblito) es el diablo vestido de agua santa”.

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Don Giuliano no se rindió cuando la Curia de Verona no quiso ordenarlo. Hizo 500 kilómetros y lo logró en la ciudad de Rieti, un lugar que necesitaba curas. En 1998 era, por fin, sacerdote. Monseñor Zenti ha dicho: “Su caso personal es muy triste y difícil de resolver. Si no pide abandonar los hábitos, tendré que actuar de oficio”.

Ahora Don Giuliano,  eligió vivir sin esconder su amor y sin renunciar al hábito. Puede suceder que un hombre de Iglesia quiera contraer matrimonio, pero en esas circunstancias pide a la Curia  que le permitan abandonar la Iglesia.

Don Giuliano, a pesar que su elección contrasta con los cánones de la Iglesia, no dejó el sacerdocio.

Don Giuliano lleva 20 años de sacerdocio. Se muestra con melena, piercing y un tatuaje que dice: “Veritas nos liberabit” (La verdad nos hará libres). Tomado del Evangelio de Juan, capítulo 8, verso 32.

sacerdote italiano

El día en el que Don Giuliano y su pareja se casaron

Redacción Contexto Diario

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