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Internacional

29/10/2018 1:36 pm ET

Cibersexo, el negocio que explota a migrantes venezolanos en Colombia

La Fiscalía colombiana allanó dos casas que estaban a cargo de hombres que se hacían pasar por religiosos.

La población de migrantes venezolanos es la carne de cañón predilecta de muchos negocios que hoy en día buscan sacar mayor provecho de las ganancias, a cambio de poco. La necesidad, el desespero por conseguir algo de recursos en un territorio desconocido, son los aliados de las mentes inescrupulosas que echan a andar cualquier negocio, contando con emplear a quienes les pueden pagar menos.

Recientemente la Fiscalía colombiana, descubrió varios negocios relacionados con la explotación sexual de migrantes venezolanos en Barranquilla, los cuales estaban a cargo de Javier Antonio López Bermúdez y José Luis Aduén Uribe, los dos hombres que se hacían pasar por religiosos de congregaciones anglicanas y administraban  casas donde se descubrió que  sometían a los migrantes  a extenuantes jornadas de ‘trabajo’ con shows sexuales vía cámara web.

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Según una publicación de El Heraldo, los falsos religiosos mantenían a grupos de venezolanos  en condiciones de hacinamiento, enfermos y bajo constantes amenazas relacionadas con el llamado de Migración Colombia.

Los venezolanos, en su mayoría menores de edad, eran sometidos a extenuantes horarios de trabajo a cambio de pagos irrisorios, según datos revelados por las autoridades colombianas.

“El empleador aprovechaba las precarias condiciones en las que vienen a Colombia los muchachos. Aquí no tenían las condiciones ni permisos dignos para desarrollar su trabajo y menos para vivir, por el contrario eran explotados con largas jornadas de masturbación, sexo y orgías. Por estas actividades es el procesado quien se lucraba”, dijo el delegado de la Fiscalía Carlos Newball.

Según explicó el fiscal, en la vivienda se encontraron varias habitaciones adecuadas para realizar los shows virtuales. “Allí fueron hallados vibradores, pelucas, disfraces, condones, aceites y otros productos de lencería utilizados para satisfacer a los consumidores pornográficos”, agregó que en el operativo se incautaron cuatro computadores y un teléfono celular.

Así mismo, el delegado leyó en las diligencias uno de los testimonios que habría entregado uno de los jóvenes retenidos tras el allanamiento.

“Nos alimentábamos de huevos revueltos con arroz, la mayoría estábamos débiles y enfermos, teníamos un horario de trabajo de 7 horas, pagaban muy poco y dormíamos en el suelo entre 10 y 15 personas por cuarto”, señaló una de las víctimas.

“Llegué a la casa el 18 de septiembre, procedente de Maracaibo, Venezuela. En la casa nos daban trabajo, estadía y comida por tener relaciones sexuales frente a la cámara…En la casa alcancé a contar 28 personas…En ese grupo había transexuales, mujeres, hombres y menores de edad”, señaló otra víctima, de acuerdo con un testimonio presentado por un fiscal.

Redacción Contexto Diario

 

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