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Internacional

05/01/2019 11:12 pm ET

Actriz de “Deadpool” visitó frontera colombo-venezolana para presenciar la crisis migratoria

“Me sorprendió la constante afluencia de personas. Madres, niños, ancianos, todos llegando a Colombia a pie”, dijo

crisis migratoria

A finales de año la actriz Morena Baccarin,  protagonista en producciones como Deadpool, Gotham y Homeland estuvo en la frontera colombo-venezolana como vocera del Comité Internacional de Rescate para presenciar la crisis migratoria más grave que enfrentado Latinoamérica. En Semana.com conversaron con ella:

-Hace unos días visitó la frontera entre Colombia y Venezuela, en Norte de Santander, y pudo ver la crisis migratoria que hay en el país. ¿Qué impresión se llevó al respecto?

Morena Baccarin (M.B.): Me sorprendió la constante afluencia de personas. Madres, niños, ancianos, todos llegando a Colombia a pie, buscando desesperadamente lo básico que muchas veces damos por sentado. Cada día que pasa, la situación empeora y familias como la suya y la mía están pagando el precio. Pese a las dificultades que enfrenta el millón de venezolanos que hay en Colombia, no esperaba experimentar tan de cerca su resiliencia, orgullo y bondad.  Pensaba que cuando los conociera no sabría cómo ayudar, cómo hacer un cambio pero estaba equivocada, esta crisis tiene solución.

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-De todo lo que vio, ¿qué es lo que más la preocupa? ¿cuáles cree que son las necesidades más urgentes?

M.B.: La calidad de vida de esta población ha colapsado de tal forma que las familias ya no pueden alimentarse. Conocí padres desesperados por encontrar formas de sostener a sus hijos para no tener que representar una carga para Colombia. Los venezolanos están desesperados por lo básico: comida, agua, un ingreso básico, medicinas y acceso al sistema de salud. Incluso a pañales, algo que damos por sentado en otros países.

-¿Cómo ve la respuesta de Colombia a esta crisis? ¿Qué cree que estamos haciendo bien y en qué debemos mejorar?

M.B.: Los colombianos han recibido a los venezolanos con los brazos abiertos. El gobierno de Colombia le ha brindado un apoyo extraordinario al millón de venezolanos que se han asentado aquí, pero las condiciones de estas personas siguen siendo extremas. Alentamos al gobierno colombiano y a otros estados de la región a tomar medidas concretas para garantizar que los venezolanos tengan acceso a la documentación, reguralización, y a servicios básicos como la salud y un albergue.

-¿Se imaginó que la situación sería tan compleja? ¿Qué sabía de esta crisis antes de venir?

M.B.: Honestamente, no había oído casi nada. De hecho, unas semanas antes de mi viaje no sabía que había una crisis. Me avergoncé cuando supe que la situación era tan grave y cercana a mi país de origen, Brasil. Cuando realmente pude dimensionar la gravedad del asunto fue durante mi visita al Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta Colombia y Venezuela a la altura de Villa del Rosario, junto a Cúcuta. Allí a diario cruzan hasta 40.000 migrantes solo para acceder a bienes básicos, asistencia médica, trabajo, o para encontrar un nuevo hogar ya que no pueden vivir más en Venezuela.

-¿Cree que la prensa internacional está mostrando el fenómeno en toda su complejidad de tal forma que aquellos que no vivan en Suramérica dimensionen su importancia?

M.B.: La magnitud de esta crisis es desbordante, pero su impacto y dimensión todavía no se han entendido completamente afuera de la región. Para estas fechas, el año que viene, la crisis podría generar tantos refugiados como la crisis de Siria. Es fundamental que la comunidad internacional no solo sea consciente de lo que está pasando con los migrantes que salen de Venezuela,  sino que se redoble su apoyo para ayudarlos y a aquellos países vecinos que los apoyan. La comunidad internacional debe cumplir su compromiso de apoyar y proteger a las personas obligadas a buscar seguridad fuera de sus territorios.

 

Fuente: Semana

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Internacional

Conmoción en Colombia: Bebé nació embarazada de su hermano gemelo y tuvo que ser sometida a cesárea a 24 horas de nacer

Itzamara nació a las 37 semanas, y debió ser sometida a una cesárea para evitar que el feto siguiera creciendo en su interior

cesárea

A los siete meses de embarazo, Mónica Vega descubrió que su embarazo no era común: tenía dos cordones umbilicales, el de ella y otro que conectaba a su bebé con una masa que se formaba en su interior; su hija sufría de un extraño fenómeno conocido como ‘gemelo parásito’ o ‘fetus in fetu’, que se presenta en uno de cada un millón de nacimientos en el mundo.

El caso es algo único en el mundo, pues el diagnóstico suele hacerse después del alumbramiento, de acuerdo con Los Informantes, el programa que visibilizó la historia.

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La criatura nació por cesárea a las 37 semanas, pues los médicos prefirieron no esperar a las 40 para evitar que el feto en su interior continuara creciendo y afectara otros órganos.

Aunque parecía sana, la bebé fue inmediatamente sometida a una ecografía para determinar en definitiva si había comprometido otras partes de su cuerpo. Tan solo 24 horas después de nacer, fue sometida a su propia cesárea para sacar a su gemelo.


Normalmente, este extraño fenómeno se descubre después del nacimiento, incluso a los varios años de edad de los niños, por eso el caso de Barranquilla es único en el mundo

Este nació con saco amniótico, cordón umbilical, huesos y extremidades, pero sin corazón ni cerebro.

De acuerdo con el programa, los gemelos se forman al dividirse la célula después de la primera semana, y si es después de la segunda serán siameses, lo que ocurre a razón de una vez cada 200 mil casos. En esta ocasión, la célula se dividió después del día 17.

Con este panorama, Itzamara bien puede darse por bien servida, pues el procedimiento para separarla de su gemelo fue mucho más sencillo que si hubieran sido siameses.

(Con información de Sipse)

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Internacional

Bombardeo de precisión o invasión a gran escala: Así sería una intervención militar de EEUU en Venezuela

Ex oficial del Pentágono analizó los distintos escenarios ante una eventual incursión norteamericana

intervención militar

Frank Mora, Director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green (LACC, por sus siglas en inglés) y ex oficial del Pentágono durante la gestión de Barack Obama, explicó en un artículo publicado en Foreign Affairs cómo sería una intervención en Venezuela.

Si finalmente Trump decidiera hacer uso de la fuerza para terminar con el régimen de Maduro, Mora sostiene que existen “dos formas plausibles”. Una sería a través de una serie de bombardeos de precisión; la otra, “una invasión a gran escala”.

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Para que los ataques aéreos den resultado, “tendrían que destruir la infraestructura militar, de seguridad y económica” del régimen de Maduro. Según Mora, el objetivo sería destruir la capacidad de la dictadura de reprimir a su pueblo y, a su vez, empujar a los militares a desertar.

Aunque reconoció que este tipo de intervención suele presentarse como la alternativa más “rápida, barata, segura y efectiva”, también puede ser “impredecible” y con una capacidad limitada para dar forma a los resultados políticos.

En ese sentido, puso como ejemplos las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos en Libia (2011) y en Yugoslavia (1999).

En el caso de Libia, los bombardeos duraron unos siete meses. El principal objetivo -la caída del régimen de Muammar Khadafi- se logró. Pero, por el otro lado, el país quedó inmerso en un gran caos. En resumen, “la intervención logró su objetivo limitado”.

En Yugoslavia, Mora reconoció que la campaña fue “más exitosa”. En los tres meses de operaciones, los bombardeos lograron golpear significativamente la capacidad del Ejército yugoslavo y ayudaron a establecer un marco político supervisado por la ONU.

Las consecuencias

El ex oficial del Pentágono detalló cómo sería el despliegue militar de las fuerzas norteamericanas para derrocar a Maduro. En primer lugar, “necesitaría colocar un portaaviones en la costa de Venezuela para imponer una zona de exclusión aérea y atacar objetivos militares e infraestructura militar”. Desde esa base, o desde un país aliado, deberían despegar aviones tácticos de ataque y otros no tripulados. También se utilizarían submarinos para lanzar misiles Tomahawk contra “objetivos militares, como bases aéreas, instalaciones de defensa aérea y centros de comunicaciones, comando y control”, así como armas cibernéticas con el fin de “manipular, degradar y destruir las defensas de Venezuela”.

Mora analizó los dos posibles escenarios ante una intervención de este tipo. En el “mejor”, los primeros bombardeos provocarían una rápida deserción de los militares venezolanos y se evitaría así una gran escalada de violencia. En el “peor de los casos”, los ataques aéreos se prolongarían durante meses: “El resultado sería la anarquía”. Miles de civiles muertos, destrucción total de la economía y las milicias chavistas patrullarían las calles, en coordinación con grupos criminales, causando estragos.

El ex oficial del Pentágono detalló cómo sería el despliegue militar de las fuerzas norteamericanas para derrocar a Maduro. En primer lugar, “necesitaría colocar un portaaviones en la costa de Venezuela para imponer una zona de exclusión aérea y atacar objetivos militares e infraestructura militar”. Desde esa base, o desde un país aliado, deberían despegar aviones tácticos de ataque y otros no tripulados. También se utilizarían submarinos para lanzar misiles Tomahawk contra “objetivos militares, como bases aéreas, instalaciones de defensa aérea y centros de comunicaciones, comando y control”, así como armas cibernéticas con el fin de “manipular, degradar y destruir las defensas de Venezuela”.

Mora analizó los dos posibles escenarios ante una intervención de este tipo. En el “mejor”, los primeros bombardeos provocarían una rápida deserción de los militares venezolanos y se evitaría así una gran escalada de violencia. En el “peor de los casos”, los ataques aéreos se prolongarían durante meses: “El resultado sería la anarquía”. Miles de civiles muertos, destrucción total de la economía y las milicias chavistas patrullarían las calles, en coordinación con grupos criminales, causando estragos.

Ante una eventual intervención terrestre, Mora también analizó los dos escenarios posibles. En el más exitoso, el Ejército venezolano se retiraría rápidamente y Maduro y su círculo más cercano huirían sin luchar; y las fuerzas de seguridad cubanas y rusas -aliadas de la dictadura- abandonarían sus puestos. Tras el colapso de la dictadura, Estados Unidos mantendría sólo un número limitado de soldados para apoyar a las fuerzas venezolanas a restablecer el orden. No obstante, también existe la gran posibilidad de que las cosas no se desarrollen tan fácilmente. En el peor escenario las fuerzas norteamericanas derrotarían a las venezolanas, pero luego deberán hacer frente a los paramilitares chavistas, insurgentes colombianos, grupos criminales y ex miembros del ejército. Todos ellos, asistidos y apoyados por Cuba y Rusia. Ese panorama complicaría aún más la ya alarmante situación que atraviesa el país caribeño, por lo que los militares de Estados Unidos tendrían que permanecer durante años hasta que un nuevo gobierno pueda mantener el orden.

En cualquier escenario, sostuvo Mora, Estados Unidos debería hacer frente a “una campaña larga y difícil para estabilizar a Venezuela”. Además, toda operación militar “costaría vidas, dinero a los estadounidenses y perjudicaría la posición de Estados Unidos en América Latina”.
casi con seguridad se vería afectado por una campaña larga y difícil para estabilizar a Venezuela después de que terminara la lucha inicial. Tal compromiso costaría vidas y dinero a los estadounidenses y perjudicaría la posición de Estados Unidos en América Latina.

“No existe una acción militar sin riesgo”, concluyó.

Redacción Contexto Diario

Fuente: Infobae

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Internacional

¿Por qué Elliott Abrams dijo que la reunión con Rusia fue “sustanciosa, seria y positiva?

Washington y Moscú mantienen posiciones diametralmente opuestas y no lograron coincidir sobre este punto en la recién culminada reunión sobre la crisis venezolana

Elliott Abrams

Las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia sobre la crisis en Venezuela fueron positivas y sustanciales, pero las partes aún difieren sobre la legitimidad del presidente en disputa Nicolás Maduro, dijo el martes el representante especial de Estados Unidos, Elliott Abrams.

“No, no llegamos a un acuerdo, pero creo que las conversaciones fueron positivas en el sentido de que ambas partes salieron con una mejor comprensión de las opiniones de la otra”, dijo Abrams, quien agregó que ambas partes se mostraron de acuerdo sobre la profundidad de la crisis.

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El enviado de Donald Trump para la crisis de Venezuela calificó de “positiva, seria y sustanciosa” la reunión mantenida con Riabkov, a pesar de que Washington y Moscú mantienen posiciones diametralmente opuestas, dado que el primero reconoce a Guaidó, el jefe del Parlamento venezolano, como presidente encargado, y el segundo es un aliado clave de Maduro.

“Fueron útiles, fueron sustantivas, fueron serias. Estuvimos muy de acuerdo con la profundidad de la crisis en Venezuela. Estamos muy preocupados por la naturaleza y la gravedad de la crisis humanitaria”, señaló.

Estados Unidos y otros 50 países occidentales respaldan al líder opositor Juan Guaidó, quien invocó la Constitución en enero para juramentarse como presidente encargado.

Rusia dice que Maduro sigue siendo el único líder legítimo del país. “Quién tiene el título de presidente” todavía es un punto de discusión, dijo Abrams.

Por su parte, el vicecanciller ruso Sergei Ryabkov señaló que las conversaciones fueron difíciles pero francas, según lo citó la agencia de noticias RIA, que además sostuvo que Rusia advirtió a Estados Unidos respecto a que no intervenga militarmente en Venezuela.

El alto diplomático ruso subrayó que el diálogo con EEUU respecto a Venezuela es una necesidad “evidente”, dijo que Moscú está preocupada con las sanciones impuestas por Washington contra Caracas y dejó claro que la delegación rusa advirtió a EEUU de que Moscú continuará defendiendo los intereses de las empresas rusas en el país caribeño.

“Como comprendemos que los representantes de la Administración de EEUU no descartan la posibilidad del uso de la fuerza militar para intervenir en Venezuela, advertimos claramente a la parte estadounidense que evite ese paso imprudente”, afirmó.

El viceministro afirmó que “Rusia no solo se opone categóricamente al uso de la fuerza militar en el marco de una intervención extranjera, sino contra los métodos de presión de la llamada ‘baja intensidad’”.

“Estamos dispuestos a continuar el diálogo con EEUU al respecto, debido a que la gravedad de la situación no nos da margen para un error. Debemos comprender las intenciones de cada parte con la mayor exactitud posible”, indicó.

Redacción Contexto Diario

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