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Economía

14/09/2017 8:22 am ET

Cristofer Correia: Yon Goicoechea, un año preso

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Hace un año se cometió una gran injusticia contra Yon Goicoechea.

Tras su vuelta al país, lleno de energías, conocimiento y voluntad para luchar democráticamente por una mejor Venezuela, desde la oscuridad del poder decidieron apresarle. De esta forma, se ha colocado un ladrillo más en el muro de la vergüenza que, como el de Berlín hace décadas, marca la frontera entre la Venezuela que aspiramos y esta hecatombe a la que nos quieren condenar.

Y es que solamente desde el odio a lo distinto se pueden tomar decisiones así. La libertad de cualquier ciudadano es el bien más preciado que podemos proteger. Las leyes existen para eso, el Estado existe para eso. Los derechos son nuestra garantía de libertad y con Yon Goicoechea el gobierno nacional ha mostrado la mayor de las indisposiciones para cumplir con su verdadero deber.

Yon cumple un año tras las rejas. Un ciudadano como cualquiera, padre de familia, que puso todo su esfuerzo en convertirse en una persona capaz de contribuir al máximo de sus capacidades con el proyecto de un país libre, seguro y próspero.

Yon es mi amigo, le conozco hace años, conozco a su esposa y su familia, pero no cometamos el error de olvidar que la suya es una lucha de todos. No estamos ante un caso superfluo. Su encarcelamiento representa una injusticia, y es una de las afrentas claras de este gobierno contra quienes buscan dirigir a nuestro país por el camino del bienestar.

Para este régimen, resulta impensable tolerar la disidencia, porque estamos ante personas que no creen en la democracia. Esa es la verdadera cara de quienes gobiernan hoy Venezuela.

Una sociedad democrática debe sustentarse en varios principios:

En primer lugar, en el principio de la justicia. Dar a cada ciudadano el trato igualitario ante una ley que coloca a cada quien en el lugar que le corresponde. Yon es inocente, con boleta de excarcelación, y un país en justicia le restituiría su libertad.

En segundo lugar, la libertad de los ciudadanos. Libertad para hacer, pensar, decir como creamos conveniente dentro de un marco legal respetuoso y razonable. Yon nunca ha promovido ninguna acción contraria a estos principios, por lo tanto, Yon debería tener garantizada su libertad como derecho inalienable.

Finalmente, creo que un tercer elemento es el pluralismo. La diversidad de opiniones es un aspecto positivo, enriquecedor del debate y las alternativas políticas. Siendo la tolerancia al disenso algo tan positivo, nadie debe tener miedo a ser diferente y es deber del Estado garantizar este derecho. Yon siempre ha defendido la pluralidad, cualquiera que le haya escuchado lo sabe; por lo tanto, Yon es un ciudadano responsable y debería tener garantizada su libertad de expresión.

Y aunque no estamos aquí para recordar lo que ha sido, sino lo que es y será nuestro país cuando alcancemos la libertad, es importante tener siempre presente que nuestra Venezuela ha vivido épocas en las que disentir no era un delito. Hablo de épocas que seguro muchos de uds conocen o recuerdan en las que no hubo odio entre hermanos por razones políticas. Ahí radica la esencia de lo que creo que Yon representa para nuestro país.

Su libertad no es la de una persona, ni siquiera la de una familia, sino la de todos los ciudadanos.

Porque cuando encarcelan a alguien por pensar distinto nos privan a todos de la garantía constitucional que resguarda la libertad de expresión.

El disenso está en el núcleo de lo político, y cuando este gobierno, así como cualquier gobierno del mundo, persigue, tortura, censura, amedrenta y encarcela a quienes se manifiestan en su contra, es la humanidad entera la que pierde.

Solo mediante el disenso es posible avanzar. Estoy convencido de que a esto le temen los que gobiernan Venezuela hoy. Temen a millones voces que indican un camino mejor y que cuentan con el respaldo de millones de venezolanos que creen, como nosotros, como Yon, que las cosas pueden mejorar, que nuestro país no tiene por qué estar como está hoy, que la vida aquí puede y debe ser mejor.

Este gobierno cumple un año en su olímpico desdén ante los derechos de Yon Goicoechea. Nosotros aquí, como cada día, pero con especial énfasis tras cumplirse un año de su injusta detención nos manifestamos.

Porque en nuestro partido, así como en tantos que como nosotros han decidido dar la lucha por el país que los venezolanos nos merecemos realmente, hemos decidido hacer frente a la maldad y la bajeza.

Frente al desprecio por la justicia, nosotros levantamos la voz.

Frente al desprecio por los derechos, nosotros trabajamos a diario por garantizarlos.

Frente a la miseria de este gobierno, nosotros luchamos por la libertad.

Yon no está solo, con el hay tantos otros presos políticos que no bastarían unos pocos minutos para honrarles como es debido. Todos y cada uno de ellos son presa de la peor cara del poder.

Pero nosotros sabemos, estamos convencidos, de que con Yon y nuestros presos políticos habita también esa esperanza, cada vez más presente en la mirada de nuestros compatriotas, de que Venezuela ya cambió.

De que Venezuela será más pronto que tarde, un mejor país. De que en Venezuela podremos borrar para siempre de ese mal que representa la injusticia de la represión a aquellos que piensan distinto.

 

 

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