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Deportes

09/10/2017 10:23 pm ET

#DesdeLasGradas con @IvetteBorges

Entre dimes y diretes de una afición, un país en ánimo intermitente, una directiva que lucía incólume ante la duda angustiosa de algunos sobre las posibilidades de que un evento que por 73 años se ha realizado de manera consecutiva no se diera, señores, es un hecho, sólo fue un susto, ya estamos en tiempos de beisbol.

Más allá de si es el deporte o la liga que más atención capta en el país, hasta el que es excepción y no lo sigue, en alguna reunión, encuentro e incluso una que otra cola, quizás consultó “Epa, y que no habrá beisbol”… Para fortuna de muchos, sobre todo para quienes hacen vida en él, con la mirada aprobatoria de otros tantos, este conato de angustia no pasó a mayores. Los directivos de los equipos siempre estuvieron en el ánimo de dar rienda al evento que por cuatro meses acapara la atención de entendidos y extraños.

Quizás por primera vez en su historia, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, se vio expuesta al cuestionamiento de gran parte de la ciudadanía, incluida su afición, protagonitas e involucrados directa e indirectamente acerca de si era correcto realizarse, y cómo escaapar de eso en medio de un país económicamente golpeado, emocionalmente movido y socialmente herido. Como dicen por ahí, todo pasa, aunque muchos aseguran que lo que llegó fue la calma, pero parte de la tormenta se mantiene, y si lo pensamos un poco lo podríamos entender; incremento importante en los costos de los abonos y entradas (una realidad que ya el año anterior se hizo sentir), restricción de permisos a jugadores para venir a jugar en el invierno por parte de algunas organizaciones de MLB, por nombrar algunos puntos.

Por otro lado, como también dicen por ahí, la voluntad todo lo puede, y la mayoría de los equipos pudo lograr sus contrataciones, confirmó sus franquicias de servicios para ofrecer a los visitantes variedad y calidad, la pasion por jugar y por el país trajo a muchos a bregar una vez más por el tan ansiado título y lleva a reinventar más de una acción, entre las que figura darle flexibilidad, opciones al fanático, para que la visita al estadio pueda estar en sus planes constantes.

Si apartamos el contexto, lo socialmente correto e ideal y nos quedamos en la esencia, en lo que representa una casa de formacion de talento, una plataforma desde donde una notable cantidad de jugadores, técnicos, médicos, trainers, umpire son “hechos en LVBP para la MLB, inevitablemente surge ese pedacito de alegría que nos hace ver lo que es el beisbol para Venezuela, no el negocio, no la gestión, son esos soñadores que día a día luchan sudando una camiseta, esperando el chance desde la banca, dirigiendo a sacar lo mejor de sus jugadores, cuidándolos de cualquier lesión, haciendo su trabajo desde diversas esquinas para que todo salga bien, escribiendo con ánimo esa victoria, saliendo con orgullo a tomar un turno y disfrutar el aplauso de esa afición que está feliz de verte regresar, de esa esencia que llena la vida del fanático y forman su esquema de emociones esté en el estadio o concetado al juego por tv, radio, web (igual peleará con el manager y aún más seguro con el umpire).

Hace algún tiempo entendí que ciertamente la palabra beisbol cambia muchas cosas, insisto, aún si usted no le presta atención, no le gusta o le da igual, porque seguro tendrá a alguien cerca con un “chalequeo” cuando haya una derrota del equipo del amigo, la cola para el estadio le hará saber que ya la ciudad tiene un compromiso, una transmisión le quite la novela o el programa que quería ver, y verá un montón de gente vestida igual por ahí. Para los involucrados el cambio es supremo, y para el aficionado sencillamente es hermoso, por decirlo bien romántico, pues venimos hablando de emociones, sin olvidar que son miles los que económicamente dependen de estos meses para su manutención, pero ya dijimos, dejemos el tema en la esencia, para no ahondar otros temas.

Cuando se está en temporada el aficionado solo espera el inicio del juego, automáticamente los rostros se vuelven sonrientes y alegres, es llegar al estadio, quitarse la gorra para escuchar el himno, darle paso a la voz de play ball y con ella a una gran cantidad de emociones que se empezarán a vivir hasta el out 27. Es la esencia que llena la vida de un aficionado, algo que no puede definir, no puede describir, pero quiere que todos lo vivan, es la emoción de ir al estadio, de vibrar con tu equipo y de ser testigo de una historira maravillosa que transcurre una y otra vez con inmensa y primitiva pasión, cuando de por medio está la plabra beisbol.

Son 8 equipos, miles de aficionados, millones de opiniones, pero como siempre al final de todo, un mismo país, ese que quiere seguir generando grandes ligas, niños soñar con jugar profesional, escuchar nombres con los que crecimos y siguen brillando, que el beisbol sea una apuesta a seguir, a surgir, a que estamos y seguimos aquí con un gentío poniéndole al turno, porque en temporada la vida se nos vuelve un campo, así que no se diga más, listos o no, llegó la 2017-2018 así que señores, vamos arriba que estamos en tiempo de beisbol.

Ivette Borges
Columna/Semanal
#DesdeLasGradas
Lunes 09/10

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