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Vida

06/08/2019 4:27 pm ET

Aprende a diferenciar un ataque de ansiedad con uno cardíaco

Ambos trastornos pueden compartir algunos síntomas, como el dolor en el pecho

Actualmente, el ser humano está sometido a mucho estrés diario, ya sea a nivel personal, laboral o social,  y esto trae como consecuencias ataques de ansiedad o del corazón, que para el momento que ocurren se pueden confundir.

Por ello, lo primero que hay que hacerle a cualquier persona que acuda a un centro de salud con episodio de dolor torácico, acompañado de otros signos, es descartar que sea un ataque cardíaco realizando los exámenes necesarios para su adecuado diagnóstico.

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El doctor José Antonio Parejo, médico internista y expresidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, indicó que ambos trastornos pueden causar síntomas como dolor en el pecho, sin embargo, hay características que distinguen cada caso.

“Un ataque de ansiedad corresponde a una serie de síntomas que presenta una persona ante una situación de estrés, que pueden ser físico o psicológico, y son manifestación de un aumento en la liberación de catecolaminas (adrenalina) por parte del sistema nervioso, que genera: angustia, enrojecimiento, sudoración, taquicardia y molestias en el pecho que pueden variar de dolor, opresión a incomodidad en la parte anterior del tórax”, señaló.

Pueden aparecer en cualquier momento del día o en las noches, asociado a sueños o pesadillas. También se relaciona a eventos traumáticos que haya sufrido la persona, que al evocarlos generan esos episodios de ansiedad o pánico.

Las causas de los ataques de ansiedad deben ser identificadas y tratadas rápidamente porque deterioran la calidad de vida. Si existen síntomas evidentes y repetitivos, se deben corregir y seguir un plan de rehabilitación, como es el caso de las personas con algún trastorno depresivo quienes deben recibir adecuado tratamiento psiquiátrico con indicación medicamentosa de ser necesario, indicó el especialista.

Ataque al corazón

El ataque al corazón se distingue de la ansiedad porque el dolor es de carácter opresivo, es decir, aparece en el centro del pecho, con fuerte intensidad, acompañado de sudoración, frialdad, sensación de muerte inminente, dificultad respiratoria y que, en ocasiones, se puede irradiar al cuello o a los brazos, con preferencia al brazo izquierdo. 

“Sus presentaciones son variadas: Angina de esfuerzo, que es el dolor que aparece con alguna actividad física y cede al reposar; angina inestable, dolor que se presenta sin relación a esfuerzos;  y finalmente, el infarto al miocardio con episodio de dolor de fuerte intensidad, de mayor duración, que no cede con el reposo y se puede acompañar de dificultad respiratoria y arritmias” precisó el doctor Parejo.

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El uso del ácido acetilsalicílico puede ayudar a reducir el riesgo de este tipo de eventos, debido a que disminuye la agregación y adhesión plaquetaria, ejerciendo un potente efecto antiagregante y vasodilatador que impide la formación de coágulos o trombos.

El doctor Parejo comentó que “su utilidad en prevención primaria (es decir, en aquellas personas con factores de riesgo que no han tenido ninguna manifestación cardíaca) no es muy concluyente,  sin embargo, se sigue recomendando a las que se considera tienen riesgo moderado o alto de sufrir ataques cardíacos”.

Agregó que en pacientes que han sufrido alguna enfermedad cardiovascular (infarto, ictus, etc) el uso de este principio activo está ampliamente recomendado para evitar la repetición o aparición de nuevos eventos, confirmado por estudios clínicos consistentes. 

La dosis recomendada es de 80 a 300 miligramos (mg) al día, masticada o de forma intravenosa, cuando se precisan sus efectos de forma rápida, como en el caso del infarto al miocardio,  y en patología vascular cerebral de 500 a 100 mg diarios.

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Vida

Preocuparse por el alquiler y trabajo enfermará a los jóvenes en la vejez

Las tensiones se acumulan lentamente para estallar con el pasar del tiempo

Hoy en día, las preocupaciones laborales y el alquiler podrían poner a las personas más jóvenes en riesgo de una enfermedad a medida que van envejeciendo.

Las tensiones causadas por factores tales como horarios laborales exigentes, dificultades financieras y tenencias inciertas se acumulan lentamente para estallar con el pasar del tiempo.

Los expertos advirtieron que la llamada carga alostática (la tensión en el cuerpo producida por repetidos altibajos), puede conducir a afecciones que incluyen enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes.

La Fundación de Salud en el Reino Unido calificó el concepto como “una de las historias de salud más grandes no contadas de nuestro tiempo”.

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Adaptarse al estrés significa cambios en el sistema nervioso e inmune, y puede beneficiar y dañar al individuo.

Se cree que los jóvenes son particularmente susceptibles al daño, con cambios en el cerebro que ocurren más rápido en nuestros primeros 20 años.

Jo Bibby, su director de salud, dijo que lo que parecían ser problemas sociales eran en realidad problemas de saludrelacionados con el “desgaste fisiológico”.

Y aunque la tasa de empleo es alta, los jóvenes pueden encontrarse en trabajos inseguros o temporales.

Agregó: “La exposición a circunstancias socioeconómicas más pobres casi es un patógeno… aumenta la probabilidad de que la gente tenga mala salud y muerte prematura “.

Pero también aconsejó que los jóvenes puedan reducir el riesgo que representa la carga alostática al “retener la esperanza para el futuro”.

La República

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Vida

El orgasmo todavía es un tabú en las mujeres latinoamericanas

Cerca del 42% de las mujeres prefiere fingir un orgasmo

orgasmo

Mariana no conoció lo que era un orgasmo hasta después de haber cumplido 30 años. Muchas veces por vergüenza, o por no hacer sentir mal a su pareja, cerca del 45 % de las mujeres en Latinoamérica prefieren no sentir placer ni explorar qué les gusta a nivel sexual.

“Mi primer orgasmo me lo provoqué yo misma. Fue como si todo mi cuerpo fuera a explotar de tanto placer, la piel se me erizó y creo que hasta grité, fue todo un viaje”, aseguró.

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Para Mariana, el único acceso a información sexual era a través de su madre, quien si bien le había hablado de cómo cuidarse y qué significaba el sexo, jamás le habló del orgasmo.

Por eso no sabía ni lo que era y cuando oía hablar a amigas de ello, por vergüenza no se atrevía a decir que nunca había tenido uno.

El orgasmo, explica Paulina Millán, directora de investigación del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), es un concepto complejo, pero que se puede definir de manera fisiológica como una “serie de contracciones que se dan alrededor de los órganos sexuales”.

Esta sensación, dijo, dura algunos segundos, pero es tan subjetiva que no puede tener una definición general. “Es como si quisieras describir el placer que te da un estornudo”, manifiestó Millán.

Entre los principales beneficios que tiene, están que mejora el sueño, baja los niveles de ansiedad, empodera a la mujer al saberse dueña de su cuerpo, fortalece el sistema inmunológico y sirve de analgésico.

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La especialista, explica que el poco conocimiento que tienen las mujeres de su cuerpo y la idea en regiones como Latinoamérica de que es algo malo y sucio, incide en que muchas reporten no haber tenido nunca un orgasmo.

De acuerdo con un estudio realizado por el organismo, en México 5% de las mujeres dijeron no haber sentido nunca un orgasmo, mientras que 25% solo lo experimenta entre una y dos veces de cada 10 relaciones sexuales que tienen, por debajo del promedio latinoamericano que es cercano al 45% sumando toda la problemática.

Además, cerca del 42% de las mujeres prefiere fingir un orgasmo a decirle a su pareja que no está sintiendo placer o que no ha llegado a él.

Esto, dice Millán, tiene diferentes razones “ya sea que no quieran hacer sentir mal a la pareja, solo por querer complacerla, por estar cansada o porque tienen prisa para acabar”.

A decir de la doctora María Murgia, psicóloga, sexóloga y sexoterapeuta, existen diversos factores relacionados con el orgasmo.

En algunas mujeres, afirma, el uso de antidepresivos pueden tener efectos inhibidores, sin embargo, en su gran mayoría las causas por las que una mujer no logra un orgasmo suelen estar relacionadas con factores socioeducativos y psicoemocionales.

“Hemos vivido en un contexto donde la represión de la sexualidad, femenina sobre todo, es la constante”, aseveró.

A muchas mujeres, detalla, se les ha impedido autoconocerse por ser algo pecaminoso, y existen cargas psicológicas como la vergüenza y la culpa.

“Aún hoy en día, y sobre todo en países latinoamericanos, es común que una mujer adulta jamás haya revisado su vulva o confunda esta con su vagina”, indicó.

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Además, dice, la deficiente educación de la sexualidad ha mermado el placer tanto de hombres como de mujeres “no hay comunicación ni expresión de los sentimientos. Se ve al hombre como el dador del placer y las mujeres llegan al encuentro sexual llenas de tabús, sin conocer lo que realmente les causa placer”, explicó.

Al respecto, Mariana recuerda que no fue sino hasta después de sus 30 años que logró tener un conocimiento de su cuerpo, gracias a que se encontró con una pareja que le dio confianza y le permitió descubrirse.

“Aunque no es un hombre muy experimentado, siempre busca la manera de hacerme sentir bien, me pregunta qué me gusta y él me enseña a tocarme y conocerme, a hacerlo sin vergüenza y sin culpa. Eso fue de gran ayuda”, manifiestó.

Ambas expertas afirman que lo más importante es que la mujer busque conocerse y se quite la idea que está mal. Además, es necesario que haya comunicación con la pareja y, si se requiere, buscar ayuda profesional.

“Es indispensable reconocer que tengo derecho a sentir placer, buscar el equilibrio entre dar y tomar en una relación y ampliar los niveles de criterio y consciencia”, finalizó la doctora Murgia.

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Seis ejercicios recomendados por la ciencia para evitar la obesidad

Actividades como el ciclismo no evitan los efectos de tu genética sobre la obesidad

Tras analizar más de 18.000 personas entre los 30 y 70 años, científicos llegaron a la conclusión de correr de forma pausada puede ser la mejor manera de controlar esta condición que afecta a cerca de 650 millones de personas en el mundo.

En 2015, la revista Nature confirmó que la genética es el factor que más influye en el sobrepeso y la obesidad, por encima de la dieta o el ejercicio. Sin embargo, para controlar el almacenamiento excesivo de grasa, muchos especialistas se centran en acabar con los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo.

Ahora, un nuevo estudio liderado por la Universidad de Taiwan revela qué tipo de actividades son las más eficaces para frenar esta enfermedad crónica, que afecta a cerca de 650 millones de personas en el mundo.

La investigación ha sido elaborada en 18.000 personas de entre 30 y 70 años, que formaban parte de una base de datos china de investigación biomédica.

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Publicado en la revista PLoS Genetics, el trabajo confirma que practicar jogging (correr de forma más pausada) era la mejor forma de controlar la obesidad, seguida de otros deportes como el ciclismo de montaña, el senderismo, la marcha atlética, ciertas modalidades de baile y el yoga.

Según los autores, estos deportes ayudan a reducir el índice de masa corporal (IMC) en individuos, cuya genética les hace más propensos a tener un peso excesivo. Pero, ojo: habría que practicarlos de forma regular, es decir, tres veces a la semana durante, al menos, 30 minutos.

Por otra parte, actividades como el ciclismo, los estiramientos o la natación no evitan los efectos de tu genética sobre la obesidad. 

“Con los estiramientos se consume menos energía y la natación estimula el apetito”, explica a Sinc Wan-Yu Lin, principal investigador del estudio.

Genética de la obesidad

Para analizar los factores que influyen en la obesidad, las investigaciones anteriores solo habían tenido en cuenta el IMC. “Hasta ahora, se ha examinado este único factor porque es fácil de calcular, pero si solo se tiene en cuenta la altura y el peso, se desestima el porcentaje de grasa que existe en el cuerpo”, añade Wan-Yu Lin.

El estudio ha considerado otros cuatro indicadores de obesidad que también están ligados a problemas del metabolismo. De esta forma, se ha centrado fundamentalmente en cinco medidas: perímetro de la cintura y la cadera, IMC, porcentaje de grasa corporal y relación entre cintura y cadera.

Aunque el problema de la obesidad es complejo y multifactorial, este nuevo estudio precisa el tipo de actividad física más recomendable para las personas afectadas por esta enfermedad, que supone una de las mayores complicaciones sanitarias en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad causan alrededor de 2,8 millones de muertes al año en el mundo. 

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