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Venezuela

13/03/2018 9:43 am ET

Muere un niño al día de desnutrición en el interior del país

Apenas se mueve o llora. Joendry es un silencioso bebé de siete meses con las manos diminutas y unos ojos que se aprecian saltones las pocas veces que los abre. No parece inmutarse ni ante el calor agobiante de la sala, las moscas que revolotean y se posan sobre su cabeza o los berridos desconsolados que da otro niño. Su cuerpecito está inmóvil sobre el lecho que su abuela ha improvisado en un banco con dos mantas dobladas y una sábana. En el hospital Raúl Leoni no hay cuna para Joendry. Tampoco hay leche o nutrientes para que se recomponga y sobreviva a la desnutrición severa que lo mantiene en 4 kilos, la mitad de lo que debería pesar.

El centro, conocido como el hospital de Guaiparo, está en San Félix, un sector de Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, al sur de Venezuela. Allí, más que contabilizar los ingresos diarios, acumulan fallecimientos. En un fin de semana, dieciséis niños. En una guardia, cinco. Otro día puede que haya suerte y no haya ninguno. Sin haber terminado el primer trimestre de 2018, la mortandad está cerca de las cifras totales de 2017.

Cuando El Confidencial hizo la primera visita al hospital, a inicios de febrero, una doctora de Pediatría a la que llamaremos Alexandra, contó que ya había alrededor de 30 niños muertos por desnutrición. Prefiere mantener el anonimato para evitar represalias. Lleva un registro manual. Un mes después nos dice que la cifra se ha duplicado. “No tengo totalizado lo último, porque llevo unos días fuera del hospital, pero en apenas dos meses y medio ya se deben haber superado las muertes de todo el año pasado, que fueron al menos 76”. Una media de un niño muerto al día.

Alexandra, que lleva una década en el hospital, dice que siempre ha visto casos de desnutrición, ya sea como patología principal o derivada de otras que llevan al organismo a una mala absorción de nutrientes. “Pero de hace cuatro años para acá, las cifras van en ascenso. Desde 2017 se ha incrementado exponencialmente. 2018 será explosivo”, augura.

Y se basa no solo en la cifra lacerante de muertes. Dondequiera que se mire en el centro, se ven niños con signos de desnutrición. “El 80% de los que vienen está desnutrido. Vienen infectados de neumonía, diarrea… Pero el origen es la malnutrición o la transgresión alimentaria que conlleva a eso. Vienen desnutridos e intoxicados porque muchas veces les dan plantas para que se curen, remedios que no les sirven. Es multifactorial. Y algunos llegan muy complicados, sin signos vitales apenas”.

Desnutrición de madres e hijos

La actual crisis en Venezuela se manifestó en 2013 con la caída de los precios del petróleo, pero en los últimos meses se ha intensificado. La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2017, hecha por varias universidades venezolanas, reveló que la pobreza extrema aumentó en el país de 23,6 a 61,2% en solo cuatro años. El 80% de los hogares presenta inseguridad alimentaria y 8,2 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día.

Lisbeudis Gil, la abuela de Joendry, tiene las manos y el rostro de una mujer que ha pasado los 60 años, pero apenas tiene 41.”A los dos meses dejó de tomar teta de la madre y empezamos a darle crema de arroz con leche y azúcar. Dejé de añadirle leche porque no la encontraba. No tengo fórmula. Y yo no tengo teta”, se lamenta.

Joendry tiene un hermano gemelo, Joandry. Ambos nacieron bajos de peso, aunque uno con ventaja sobre el otro. El primero tenía 2.300 gramos y el segundo 2.800 gramos. Ahora pesan 4.100 y 5.500 gramos respectivamente. La Organización Mundial de la Salud estima que el peso para un bebé de siete meses debe rondar los 8 kilos.

La madre y la abuela de Joandry muestran el estado de su barriga. (M. Á. Ramírez Cabello)

Pablo Hernández, nutricionista y miembro del Observatorio Venezolano de la Salud, lo corrobora: “Deberían estar entorno a los 8,2 kilos. Sobre todo Joendry tiene un riesgo muy aumentado de mortalidad, nació muy bajo de peso. Quiere decir que durante la gestación, la madre estuvo muy desnutrida”. Explica que ambos, por su bajo peso, presentan algún grado de déficit de nutrientes e inmunidad y son susceptibles de contraer enfermedades de riesgo infecciosas que, a la larga, pueden causar la muerte.

“Vienen con varias complicaciones y se consiguen con el desastre de escasez que tenemos en el hospital. No hay hemoderivados para ponerles plaquetas, no hay albúmina o antibiótico. Eso hace cuesta arriba algo que ya viene grave y muchas veces es irrecuperable”, dice la doctora Alexandra. La crisis hace tiempo tocó a los centros de salud, en los que apenas hay insumos tan básicos como agujas o sueros.

Un hospital difícil de creer

En la sala de observación, en la zona de urgencias, dos enfermeras atienden a un niño con kwashiorkor, un nombre complejo para una imagen dantesca: un cuerpo pequeño, en los huesos, con la barriga enormemente hinchada. Un cuerpo que no ha ingerido proteína en mucho tiempo. En otra habitación contigua hay cinco niños más, todos desnutridos. En la planta de Pediatría se hacinan hasta tres y cuatro pacientes en habitaciones pequeñas, con el aire viciado y concentrado, sin ventilación, con un calor que puede superar los 35 grados. Las camas están desvencijadas. Una zona huele a orín. Todo está lleno de moscas.

Susana Raffalli se ha convertido en una de las voces de denuncia de la desnutrición en Venezuela. Estudió en Guatemala un posgrado en Nutrición Pública, está especializada en gestión de seguridad alimentaria, emergencias humanitarias y riesgo de desastres. Hace unos meses visitó este centro. No daba crédito. “Cómo es posible que viera tantos signos de desnutrición, de libro, todos juntos en un solo pasillo de un hospital. Ni en Guatemala o en Haití vi tanto déficit nutricional junto. Es infernal”.

 

Encontró queratomalacia, una enfermedad de la córnea por falta de vitamina A. Vio pelagra, que a simple vista parece una enfermedad de la piel, pero genera alteraciones neurológicas y digestivas. “Es la expresión máxima del síndrome pluricarencial, porque es la deficiencia de vitamina B3, que está en todo. Un niño que tiene desorden pelagroide ha tenido una privación nutricional masiva”, dice Rafalli. También vio, por supuesto, delgadez extrema.

Todo junto en una zona donde la malaria y la difteria están a la orden del día. “¿Tú sabes lo que es aguantar una fiebre como la que da la malaria sin grasa corporal que te ayude a aguantar aquel escalofrío?”, dice justo antes de lanzar varios insultos al aire.

En el hospital se ven muchos biberones, pero ninguno de leche. Les dan crema de arroz con azúcar, mezcla que funciona como complemento, pero no como único alimento. Un salario mínimo que no alcanza para comprar un cartón de huevos y una hiperinflación que hace que los precios aumenten cada semana han hecho que cada día se haga casi imposible comprar una lata de leche de fórmula, si es que se encuentra en el mercado.

Alici Hernández/ El Confidencial

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Venezuela

Acusaron a trabajador de la morgue de Ocumare del Tuy de hurtar diente de oro de policía muerto

Fue puesto de inmediato a la orden del Ministerio Público.

El cadáver del funcionario de la Policía Municipal de Independicia, Yeinfren Annderson Yánez Tovar, fue trasladado a la morgue de Ocumare del Tuy, estado Miranda, luego de ser asesinado. En el lugar le fue sustraído de su boca un diente de oro, los familiares del occiso se percataron del hurto cuando retiraron el cuerpo sin vida.

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Luego de realizar la denuncia el pasado 15 septiembre, una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se dirigió a la medicatura forense para indagar en el caso. Al entrevistar a uno de los trabajadores, que estaba de guardia cuando el cadáver del policía estaba presente, aseguró que desconocía lo sucedido pero el diente de oro cayó del bolsillo de su pantalón cuando los funcionarios le exigieron que se desvistiera.

Solamente se conoce que el trabajador lleva por nombre Asdrúbal, quien fue puesto de inmediato a la orden del Ministerio Público.

El policía Yeinfren Yánez de 26 años fue asesinado la noche del pasado 13 de septiembre en la urbanización Ciudad Miranda de Charallave, municipio Cristóbal Rojas, cuando fue atacado por dos hombres para robarle su camioneta blanca Toyota Merú. Los testigos aseguraron que los criminales le dispararon cuando se dieron cuenta de que era un funcionario.

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Venezuela

Maduro no respondió a periodista de AFP sobre detención de bomberos

El presidente cuestionó su calidad como comunicador y preguntó si era mandado por Francia.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió evadir una pregunta del periodista de AFP, Esteban Rojas, sobre los bomberos que fueron detenidos en Mérida por difundir un video en el que comparan al mandatario con un burro.

Cuando Rojas le formuló la pregunta, el mandatario se molestó y le respondió:

“¿Tú crees que eso es una pregunta para esta rueda de prensa? ¿Tú eres periodista?”, cuestionó Maduro a Rojas.

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El presidente preguntó a Rojas en qué universidad se había graduado y qué si la pregunta se la habían mandado desde Francia.

“No te la voy a responder porque no es el nivel compadre, te saliste de nivel. Eso si, te vas a hacer viral en las redes”, comentó Maduro.

El comunicador respondió que era egresado de la UCAB y que la pregunta la había formulado él.

Contexto Diario

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Venezuela

Eliminan todas las agencias bancarias dentro del aeropuerto de Maiquetía

Se embalado los equipos en las agencias del Venezuela y el personal fue distribuido en otras sucursales de la región.

Producto de la terrible crisis que vive el país, la entidades bancarias han cambiado su metodología de trabajo, incluso los cajeros automáticos dejaron de funcionar y ahora con el “boom” de los bolívares soberanos todo ha dado una vuelta con respecto a la banca.

Las largas filas son recurrentes en las entidades y esa esa la principal razón por la que el nuevo director del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar emitió una orden para eliminar las agencias bancarias dentro de las instalaciones del terminal.

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Desde el pasado jueves se estaban embalado los equipos en las agencias del Venezuela y el personal fue distribuido en otras sucursales de la región. Les sorprendió el anuncio del cese de operaciones de manera definitiva, reseñó La Verdad de Vargas.

Los servicios colapsados y la alta demanda de personas ajenas al aeropuerto, como por ejemplo los pensionados que optan por el aeropuerto por ser el lugar donde menos cola se hacía, sin embargo ahora todo cambiará y ni siquiera los empleados del terminal podrán disfrutar de sus servicios.

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