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Venezuela

13/02/2018 1:47 pm ET

La travesía de los venezolanos que llegan a Maicao

Los venezolanos que han llegado al país por el desierto guajiro suelen padecer lo insufrible. Recorren bajo el sol durante varias horas las carreteras de Venezuela en los platones de camiones o en vehículos destartalados. Sortean decenas de alcabalas de la Guardia Nacional, la Policía Técnica Judicial o del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Andan por polvorientas trochas llenas de arena para evadir los controles aduaneros. Llegan después de una peregrinación que les cuesta mucho dinero y esfuerzo. Y, sin embargo, cuando conquistan la tierra prometida colombiana, la realidad suele distar mucho de lo que imaginaron al comienzo.

En las calles de Maicao la situación que viven los venezolanos es crítica. Las imágenes evocan esas crueles migraciones que vive el planeta por cuenta de la guerra o el hambre. En las calles es fácil ver cómo muchos han hecho de cada esquina su refugio. Familias con niños y ancianos se agolpan en los andenes y pasan días allí sin poder bañarse, teniendo que hacer sus necesidades detrás de cualquier muro en medio de la noche, y pasando hambre. “Hemos tenido que aprender a vivir como animales”, dice uno de ellos resignado.

En Colombia se decía que los venezolanos vivían como ‘ricos’ y era usual viajar a ese país para comprar mercado o para tener una salud y una educación mejor (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

 

Los venezolanos no vivían así. Hace décadas, habitar el vecino país era casi sinónimo de abundancia. En Colombia se decía que ellos vivían como ‘ricos’ y era usual viajar a ese país para comprar mercado o para tener una salud y una educación mejor.

La calle 13 de Maicao se convirtió en la foto más triste de esa diáspora. Allí es normal encontrarlos vendiendo televisores viejos, equipos de sonido, la cristalería de la familia, sus herramientas de trabajo, los adornos de sus casas o cualquier juego de mesa. Cuando cae la noche, esos objetos –depreciados por el tiempo y el uso- se convierten en un tesoro que hay resguardar de los pillos que asaltan a esos nuevos inquilinos de la ciudad.

Maicao, a tan solo 90 minutos de Maracaibo, es el punto de llegada de los miles de venezolanos que a diario cruzan la frontera. Esa ciudad vecina, antes conocida como la capital petrolera de Venezuela, se ha convertido en el destino de los miles de venezolanos que quieren emigrar de su país. Según cuentan quienes llegan a Colombia, en las calles es fácil encontrar gente que escarba en las basuras por la escasez de comida y porque tampoco les alcanzan sus ingresos para pagar los altos precios de los alimentos de la canasta familiar por la galopante inflación.

Un total 11.300 personas estarían pasando por las trochas de Paraguachón (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

 

El viaje de los venezolanos comienza en Valencia, Coro, Ciudad Guajira, Paraguaipoa, Sinamaica, Punto Fijo y una veintena de municipios de los estados Zulia, Trujillo, Lara, Falcón y Barinas. En las carreteras venezolanas deben sortear 32 alcabalas de la Guardia Nacional, el Sebin y la PTJ, donde los despojan de parte de la mercancía y abusan de las mujeres en las requisas, según cuentan ellas mismas.

Por el paso fronterizo de Paraguachón en Colombia pasan diariamente de manera ilegal desde las cuatro de la mañana, de acuerdo con Aldemiro Santos Choles, consejero de asuntos económicos del municipio de Maicao, 452 camionetas Ford 350, con cupo para 25 personas. En total 11.300 personas estarían pasando por las trochas de Paraguachón, pero el municipio estima que el volumen de venezolanos que llegan a Maicao diariamente es de más de 25.000, porque por las trochas de la Majayura usadas por los contrabandistas de gasolina puede ingresar un número similar o superior.

La aglomeración a lo largo de seis cuadras de la calle 13 comienza en la carrera 15, donde están los vendedores de martillos, palas, rastrillos, destornilladores, llaves de expansión, extractores, lavamanos, sanitarios y las vendedoras de vajillas y cristalería usada. Luego siguen los electrodomésticos, tales como licuadoras, planchas, abanicos, secadores de cabello y aires acondicionados usados.

En las cuadras siguientes se encuentra sobre el andén y la calle comida de la cesta familiar, que incluye atunes, arroces, pasta, aceites, granos, cereales, vinagres, galletas, café, harinas y azúcar, productos que les entregaban con precios subsidiados, pero que los venezolanos del común no han vuelto a ver desde hace meses y hasta más de un año en algunos casos, porque desaparecieron de los supermercados o porque el salario no les alcanza para comprarlos.

La economía maicaera está perdiendo diariamente 500 millones de pesos, de acuerdo con los cálculos del consejero económico del municipio Aldemiro Santos (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

También traen carne y quesos que no tienen ningún control sanitario y al perder la cadena de frío están expuestos a descomponerse, pero como son más baratos los terminan comprando. Esta avalancha de comida barata ha provocado el desplazamiento de proveedores colombianos de los santanderes, Barranquilla y otras ciudades del interior .

El volumen de personas caminando por las calles de Maicao, en especial las calles del mercado público y la 16, que es la vía que atraviesa a Maicao y a la vez es la entrada viniendo de Riohacha y la salida hacia Paraguachón, están fuera de control por el volumen de vehículos.

A simple vista pareciera ser una ciudad floreciente con tanta gente yendo de un lado a otro, pero eso es un espejismo. La economía maicaera está perdiendo diariamente 500 millones de pesos, de acuerdo con los cálculos del consejero económico del municipio Aldemiro Santos, pues los venezolanos no vienen a comprar, vienen a vender y además están vendiendo productos que se consiguen en el mercado pero los venezolanos los venden más baratos porque ellos los traen subsidiados.

En esa avalancha diaria, hay personas que vienen por la mañana y se van por la tarde, otros vienen los jueves y se van los sábados, y otros que vienen para quedarse. Pero consumen muy poco, pasan hambre, solo toman agua y pan que traen de Venezuela.

Esta situación comenzó en agosto de 2015 cuando el presidente Maduro cerró la frontera y expulsó a miles de familias colombianas, pero solo a partir de 2016 y 2017 ha comenzado a sentirse la carga en el comercio (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

Esta situación comenzó en agosto de 2015 cuando el presidente Maduro cerró la frontera y expulsó a miles de familias colombianas, pero solo a partir de 2016 y 2017 ha comenzado a sentirse la carga en el comercio, en el espacio público, en la seguridad y en la salud pública por la avalancha de ciudadanos venezolanos. Los dos temas que más preocupan al municipio, además de la iliquidez de los habitantes de Maicao porque los venezolanos se están llevando los pesos, son la seguridad y la salud.

En el caso de la seguridad, el secretario de Gobierno, visiblemente molesto, está pidiendo al Gobierno nacional que venga a atender la crisis creada por la orden presidencial de ayudar a los venezolanos con los brazos abiertos, pero no da los recursos económicos ni legales para hacerlo. En 2017 se incrementó en 17 el número de asesinatos llegando a 102, sin contar los casos de robos y atracos que están a la orden del día y tienen a los habitantes del municipio desesperados y encerrados en sus casas.

Crisis sanitaria

En la ESE pública Hospital Nuevo de Maicao, a corte 31 de diciembre de 2017, según la directora Alexandra Muñoz, atendieron a 4.261 pacientes de origen venezolano (retornados y refugiados), de los cuales 63 por ciento son mujeres y 37 por ciento hombres, los niños y niñas representan el 29 por ciento, el 71 por ciento son adultos y el 24 por ciento son de la etnia wayúu. Del total de pacientes atendidos el 11,6 por ciento por embarazos, partos y puerperios o pospartos.

Los menores de edad son atendidos por infecciones respiratorias, fiebre sin especificación, enfermedad diarreica, infecciones urinarias, enfermedades de la piel, heridas y traumatismos, dolor abdominal, abscesos y de manera notoria se atendieron 12 casos de desnutrición aguda en 2017 y dos casos en 2016.

También se detectaron siete casos de sífilis gestacional en 2017 y un caso en 2016, siete casos de tuberculosis en 2017 y cuatro casos en 2016; ocho casos de VIH en 2017 y dos casos en 2016. Otras enfermedades o patologías igualmente preocupantes son 8 casos de malaria por VIVAX en 2017, mientras en 2016 hubo dos, y 10 casos de exposición rábica en 2017 mientras en 2016 fueron siete.

En la ESE pública Hospital Nuevo de Maicao, a corte 31 de diciembre de 2017, según la directora Alexandra Muñoz, atendieron a 4.261 pacientes de origen venezolano (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

Otra cifra alarmante es que el 12,9 por ciento de los casos atendidos fue debido a traumatismos y violencia física, y un 20 por ciento de patologías por infecciones que afectan principalmente el sistema respiratorio, urinario y la piel.

Para rematar, el hospital ha facturado por concepto de atención a la población inmigrante de origen venezolana por el orden de los 3.000 millones de pesos, de los cuales ha recaudado cero pesos llevando a la entidad a un deterioro financiero, siendo además el único centro hospitalario que está brindando atención a los venezolanos.

Los maicaeros saben que no todos los venezolanos vienen a hacer daño, pero ya llegaron al límite de lo que pueden soportar. Al principio los acogieron porque Venezuela ha sido refugio y fuente de trabajo también para los guajiros, pero nunca se había vivido algo así. Un comerciante dice que por las mañanas al llegar a su negocio ha encontrado a parejas de venezolanos teniendo relaciones sexuales y debe interrumpirlos diciéndoles que ya es de día y están en la vía pública. Después de eso tiene que lavar los orines y excrementos que dejan cada noche.

En el hogar de paso de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Riohacha, donde cada noche dan albergue a 80 personas, en especial mujeres y niños, capacidad que están ampliando a 120, las mujeres se desahogan hablando de todo lo que han perdido y por qué dejan a sus hijos solos para venir hasta Maicao, donde se ganan en un día lo que en Venezuela se gana en un mes.

En la calle 13 de Maicao los venezolanos están vendiendo lo poco que les queda (Foto: Tadeo Martínez / Revista Semana)

La pastoral es la única institución que está atendiendo la emergencia con enfoque humanitario, pero con muchas limitaciones. En primer lugar atiende a mujeres lactantes, núcleos familiares con niños, niños pequeños, adulto mayor, hombres cabeza de hogar, personas con discapacidad y enfermedades crónicas y personas perseguidas políticas, hechos que se presentan con bastante frecuencia, dice la directora en Maicao, Yeimy Nassir. En la pastoral les brindan asesoría y estudio de vulnerabilidad. Las necesidades más frecuentes por las que solicitan refugio en el hogar de paso son económicas, de medicamentos y alimentarias.

En el año 2015, cuando comenzó la crisis atendieron a 213 familias, un total de 1.199 personas, de los cuales 373 fueron menores de edad y 809 adultos. El año pasado la cifra de atención subió a 1.407 personas, de los cuales 1.005 fueron mujeres y 402 hombres. El hogar de paso de la pastoral es una labor misionera de la Iglesia católica a través de la Diócesis de Riohacha en acompañamiento con la agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, y cuenta con el apoyo del Consejo Noruego para Refugiados, Bienestar Familiar, Caritas Colombia y el DPS. El hogar de paso no alcanza a cubrir ni el 20 por ciento del personal que pernocta en las calles, por eso creen conveniente que el Gobierno nacional declare la existencia de una crisis humanitaria.

En la calle 13 de Maicao los venezolanos están vendiendo lo poco que les queda.

Tadeo Martínez / Revista Semana

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Se registraron nueve violaciones a la libertad de expresión entre el 17 y 25 de septiembre

Otros dos medios impresos dejan de circular por falta de papel.

Libertad de expresión

El Instituto de Prensa y Sociedad de Venezuela contabilizó nueve casos de violaciones contra la libertad de expresión por abusos de poder, amenazas, agresiones físicas, así como fallas en los servicios de Internet, que limitaron el libre tránsito y la cobertura informativa en cinco estados del país

Dos medios impresos dejan de circular por falta de papel. Esta semana los Altos Mirandinos se quedaron sin medios impresos luego del cese de circulación del diario Avance de Los Teques. La escasez de insumos para la producción informativa también causó la suspensión del formato físico del semanario LUZ Periódico de Zulia.

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Las restricciones y acciones de intimidación contra periodistas y medios de comunicación acumularon nueve violaciones a la libertad de expresión entre el 17 y el 25 de septiembre de 2018, de acuerdo con el monitoreo de libertades informativas de IPYS Venezuela. Estos incidentes se registraron en los estados Vargas, Miranda, Táchira, Mérida, Zulia y en la ciudad de Caracas.

El periodista Isnardo Bravo fue detenido de manera arbitraria, durante ocho horas, el lunes 24 de septiembre de 2018 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía cuando se disponía a salir del país con su hija. Funcionarios del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) confiscaron su pasaporte, y tras pasar parte del día aislado e incomunicado efectivos policiales lo trasladaron a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), en Boleíta, Caracas. Bravo fue liberado durante la tarde tras ser interrogado y no tiene ninguna citación adicional. Se conoció que también le fueron devueltas todas sus pertenencias, incluido su pasaporte y el de su hija.

En el estado Táchira, impidieron la cobertura informativa en el Hospital Central de San Cristóbal a las periodistas Mariana Duque, corresponsal de El Pitazo, y Lorena Bornacelly, de VPI, el martes 18 de septiembre.

En Caracas, el periodista Luis Gonzalo Pérez, del portal de noticias NTN24, fue agredido por un sujeto desconocido el viernes 21 de septiembre cuando cubría una protesta en las adyacencias del Ministerio de Educación, en el municipio Libertador. Ese mismo día los medios impresos LUZ Periódico, de la Universidad del Zulia, y el Diario Avance de Los Teques, estado Miranda, anunciaron el cese de su circulación por falta de papel.

Los derechos digitales también fueron vulnerados en los estados Mérida y Táchira, luego de que los ciudadanos de ambas regiones denunciaran la caída, permanente y temporal, de los servicios de telecomunicaciones de Cantv, Movistar, Digitel, Movilnet, Intercable y NetUno.

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Liberaron a otros dos presos políticos venezolanos

Lisbeth Añez, activista por los presos políticos también conocida como “Mamá Lis”, informó este lunes que Ángel Sucre y Nelson Luque, presos políticos detenidos en 2017, fueron liberados.

“El primer abrazo de los presos políticos Ángel Sucre y Nelson Luque en libertad a sus madres, después de un año y cinco meses presos por amar a Venezuela”, dijo Añez en Twitter.

El caso de Ángel Sucre fue denunciado por organizaciones defensoras por los derechos humanos, pues fue sometido a lo que Foro Penal Venezolano, denominó como incertidumbre procesal. El estudiante fue detenido el 18 de abril de 2017 y estuvo recluído en el centro penitenciario 26 de julio.

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La absurda pataleta de Jorge Rodríguez tras el bloqueo de Prensa Presidencial en Twitter

“Exigimos sea restituida de inmediato”, escribió.

Innumerables han sido los portales web de noticias contrarios al régimen que han sido restringidos en ciertos operadores de comunicación por la oficialista Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel). No obstante, este martes el propio Gobierno sufre en “carne propia” el bloqueo a una de sus cuentas por el gigante de Twitter.

La cuenta controlada por el régimen madurista @PresidencialVen fue bloqueada al aparecer este martes, 25 de septiembre. Así lo informó el ministro para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, desde su cuenta en la red social.

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El ministro inmediatamente armó su “pataleta” y pidió descaradamente respeto al derecho de informar y además, exigió que sea restituida “a su voz”. “Bloquearon nuestra cuenta Twitter de Prensa Presidencial. Violan flagrantemente nuestro derecho a informar. Exigimos sea restituida de inmediato”, escribió Rodríguez.

La cuenta de Prensa Presidencial, como su nombre lo indica, era usada para reproducir todo lo que el presidente Nicolás Maduro dice en sus largas alocuciones, las medidas o reformas aplicadas en el país y para repetir los “pensamientos” del fallecido presidente Hugo Chávez.iario

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